Pensamiento y Cultura

Guinea Ecuatorial: riqueza petrolífera para los dirigentes, pobreza para la población

Guinea Ecuatorial es un país de contrastes muy negativos. Según el último informe de Center for Economical and Social Rights (CESR), dos terceras partes de la población viven en condiciones de “extrema pobreza con menos de un dólar al día” a pesar de que el país dispone del mayor producto interior bruto (PIB) per cápital de África Subsahariana gracias a sus reservas de petróleo y gas natural.

SOLIDARIDAD / Informe CERS

El PIB de Camerún, país vecino, “es menor que la décima parte del ecuatoguineano”, pese a lo cual “su nivel de pobreza es menos de un tercio del de Guinea Ecuatorial”.  Asimismo, según el documento, una quinta parte de los niños ecuatoguineanos menores de cinco años padecen desnutrición crónica y sólo un 45% de los ecuatoguineanos que viven en zonas urbanas tienen acceso a agua potable.


   Entre los principales problemas de fondo, el informe del CESR destaca la “falta de transparencia” en relación con los beneficios del petróleo. “La distribución de los beneficios del petróleo está considerada un ´secreto de Estado´“, afirma el documento, que cita a la organización no gubernamental Global Witness.


   “Guinea Ecuatorial puntuó cero en el Índice de Presupuestos Abiertos de 2008 de la Iniciativa de Presupuestos Abiertos, que clasifica a los países en función de su transparencia”, afirma el CESR. Aparte, Guinea Ecuatorial fue en 2008 uno de los pocos países del mundo que no publicaron su presupuesto anual tras su aprobación parlamentaria, al igual que China, Arabia Saudí y Sudán. “Esta falta de transparencia aumenta la sospecha de que la corrupción está desviando recursos que deberían ser destinados a cumplir los derechos económicos y sociales”, afirma el estudio.



EDUCACIÓN



   El estudio denuncia (con datos de la UNESCO) que el Estado sólo emplea el 26,8 por ciento de su gasto educativo en educación primaria, “uno de los porcentajes más bajos de todos los países de África Subsahariana”. Por ejemplo, en países tan empobrecidos como Níger o Malí, el porcentaje es del 69,5 y el 62,3 por ciento, respectivamente.



   En 2004, según el Banco Mundial, el gasto público en educación fue un cuatro por ciento del gasto total del Gobierno, “muy por debajo del promedio de la región, del 16%”. Como consecuencia de ello, la tasa de alumnos que repiten curso (el 26 por ciento) es más alta que la de la mayoría de los países de la región. Aparte, el 51,5 por ciento de los profesores no posee la cualificación ni la preparación adecuadas para la enseñanza.



   El estudio revela también, con datos del Banco Mundial y de UNICEF, que los niños tienen “casi el doble” de probabilidad de acceder a la escuela secundaria que las niñas. “Por cada cien niños tan sólo hay 57 niñas”, se lee en el informe.



SANIDAD Y AGUA POTABLE



   Aparte, el estudio indica (también con datos del Banco Mundial) que en 2006, el gasto público en salud supuso un siete por ciento del gasto total del Gobierno, “mientras que el promedio de la región fue del diez por ciento”.
 


   En estas circunstancias, a pesar del aumento de la riqueza del país desde mediados los años noventa, “entre 1990 y 2006, el número de niños que sobrevivieron a su primer año de vida cayó de 897 a 876 por cada mil nacidos vivos, y el de menores de cinco años de 830 a 794″, señala el informe a partir de datos del Banco Mundial.



   La tasa de mortalidad de niños menores de cinco años es “muy superior a la de los cuatro países más pobres de África Subsahariana“. La tasa aumentó de 170 por cada mil nacidos vivos en 1990 a 206 en 2006. “Países mucho más pobres que Guinea Ecuatorial han hecho progresos significativos en el mismo lapso de tiempo”, denuncia el CERS.


   Aparte, la proporción de recién nacidos y de niños que mueren antes de cumplir el primer año de vida “es más alta en Guinea Ecuatorial que en otros países de África Subsahariana, con la excepción de Chad y Sierra Leona“, prosigue el informe, también a partir de las estadísticas del Banco Mundial.



   Asimismo, sólo un 64,6% de las mujeres reciben asistencia en el momento del parto (en Nigeria, otro país altamente productor de petróleo, el porcentaje es mucho peor, con un 36,3%), lo cual contribuye a que la tasa de mortalidad materna sea de 680 por cada 100.000 nacidos vivos.

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