“Clinton respalda las medidas punitivas como el embargo económico y las restricciones de los viajes a la isla, aunque manifestó que se deben hacer excepciones en casos extraordinarios”, dijo en un comunicado su vocera hispana de campaña, Fabiola Rodríguez.
Agregó que de ganar la pñresidencia de Estados Unidos, Clinton prevé revisar su política exterior e invitar a países aliados en América Latina y Europa.
Clinton ha mostrado cautela en cuanto a conversaciones con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, o de Cuba, Fidel Castro, en su primer año de gobierno en caso de que llegue a la Casa Blanca.
“No prometo reunirme con líderes de esos países durante mi primer año”, señaló Clinton en un debate en julio pasado, al indicar que no quería que se utilice ese diálogo como medio de propaganda de esos gobiernos.
Esa respuesta contrastó con la que dio su rival más cercano, el senador de Illinois, Barack Obama, quien manifestó su disposición de reunirse con esos líderes, lo cual la senadora Clinton calificó como una muestra de la inexperiencia del joven legislador.
La campaña de Obama indicó que nadie debe temer a negociar, al igual que lo hicieron en su oportunidad los presidentes Richard Nixon cuando lo hizo con China y Ronald Reagan con la ahora extinta Unión Soviética.
El senador demócrata calificó como un error las restricciones adoptadas por la administración Bush y dijo que para fomentar un cambio en Cuba se debe “ayudar al pueblo cubano a ser menos dependiente del régimen de Castro por vías fundamentales”.
En general, los aspirantes demócratas a la presidencia de Estados Unidos coinciden que el presidente George W. Bush ha abandonado a Latinoamérica y que es necesaria una mayor apertura.
Bush busca que el Congreso bajo el control del opositor Partido Demócrata, ratifique acuerdos comerciales con Perú, Colombia y Panamá, pero ha enfrentado obstáculos por protecciones laborales y ambientales que exigen los demócratas.
La senadora Clinton, favorita en las encuestas, presentó la semana pasada un proyecto de ley que busca evaluar el impacto de los tratados comerciales firmados por Estados Unidos en el empleo, economía y mejoramiento de la calidad de vida.
Clinton indicó en un artículo en la última edición de la revista Foreign Affairs que “la administración Bush ha descuidado a nuestros vecinos del sur” y todos han sido testigos de un retraso en el desarrollo democrático y en la apertura económica en partes de la región.
“Debemos apoyar a Brasil y México, las democracias en desarrollo más grandes de la región, y profundizar la cooperación económica y estratégica con Argentina y Chile”, señaló.
Agregó que “también debemos continuar la cooperación con nuestros aliados en Colombia, Centroamérica y el Caribe para combatir las amenazas interconectadas del narcotráfico, el crimen y la insurgencia”.