El director de la prisión federal más importante de Honduras señaló ayer que ordenó una “alerta roja” en base a las informaciones de los servicios de inteligencia, que advertían de que los reclusos planeaban un disturbio o una fuga masiva durante la celebración de las elecciones del fin de semana.
Dos candidatos enfrascados en una cerrada contienda electoral en la que no hay un claro favorito
El director de la prisión federal más importante de Honduras señaló ayer que ordenó una “alerta roja” en base a las informaciones de los servicios de inteligencia, que advertían de que los reclusos planeaban un disturbio o una fuga masiva durante la celebración de las elecciones del fin de semana.
Sin embargo, tres integrantes de la pandilla ´Mara Salvatrucha´ (MS-13) que están cumpliendo penas en esa prisión indicaron que el verdadero peligro
el domingo será la probable elección de un presidente que planee imponer castigos más severos a los pandilleros, un plan que según ellos fracasará y sólo generará más violencia.
Los dos principales candidatos, el aspirante por el oficialista Partido Nacional, Porfirio Lobo Sosa, y el aspirante del Partido Liberal, Manuel Zelaya, están enfrascados en una cerrada contienda electoral en la que no hay un claro favorito.
Lobo Sosa ha propuesto imponer la pena de muerte los miembros violentos de pandillas y a otras personas que cometan delitos “abominables” como agresiones sexuales, narcotráfico, asesinato y terrorismo.
Zelaya, por su parte, respalda la imposición de cadena perpetua para delincuentes violentos, y en los últimos días de la campaña juró que impondría mano dura contra las pandillas.
Unos 250 integrantes de la ´Mara Salvatrucha´ y otros 167 de la rival ´Mara 18´ que se encuentran recluidos en el interior de la Penitenciaría Nacional de Honduras no se han mostrado muy contentos con esas promesas de campaña, y como resultado podrían provocar problemas el día de las elecciones, informó el director del penal, Marvin Rajo, de 30 años.
“Puede haber un buen caos aquí”, indicó Rajo durante una entrevista con The Associated Press en su oficina ubicada dentro de la prisión, situada en la localidad de Támara, unos 30 kilómetros al norte de la capital Tegucigalpa. “Si se desata una crisis en las penitenciarías, todo se iniciaría desde aquí”, agregó Rajo.
El Gobierno de Honduras controla 24 prisiones en las que se encuentran albergados 11.000 reos, de los cuales 1.800 pertenecen a alguna pandilla, en instalaciones que están muy saturadas. La Penitenciaría Nacional, que tiene capacidad para 1.500 presos, en la actualidad cuenta con más de 3.600 internos, indicó Rajo.
Por ello, el director del penal ordenó duplicar las medidas de seguridad en la prisión después de recibir información de inteligencia de que los internos estarían planeando un disturbio o una fuga masiva el día de los comicios.
La semana pasada, los guardias confiscaron un explosivo que un visitante intentaba introducir en la cárcel, presuntamente para ayudar a los reos a que pudieran volar los muros de la prisión, agregó Rajo.
Sin embargo, los integrantes de la ´Mara Salvatrucha´ Julio César Rodríguez, de 26 años; Héctor Hernández, de 25; y Carlos Martínez, de 29; entrevistados antes de las declaraciones de Rajo, señalaron que el verdadero problema ocurrirá cuando un nuevo presidente intente imponer reglas mas duras contra las pandillas.
Si Lobo Sosa logra que el Congreso hondureño apruebe la pena de muerte, por ejemplo, “eso incrementará la violencia”, señaló Rodríguez. “La guerra no se para con guerra. Queremos corregir nuestros errores, –pero– no nos dan ningún tipo de ayuda”, agregó.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR