Política

Hu Jintao abandona sorpresivamente la cumbre del G-8 y regresa a China

Reuters / EP / EDE – Un millar de chinos de la etnia ´han´ se manifestaron en la ciudad de Urumqi, capital de la región autónoma de Xinjiang, desafiando a la gran cantidad de efectivos de la Policía antidisturbios. Son las últimas noticias oficiales pero algo más debe estar pasando para provocar el regreso precipitado del presidente Hu Jintao.

MUNDO / Cientos de personas han muerto








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La Policía se ha desplegado para mantener la calma y evitar cualquier intento de protesta como la de los días pasados, que ha acabado con la vida de 156 personas, al menos y según fuentes oficiales.


   Esta ciudad del oeste de China, capital de una de las regiones más pobres del país, fue sometida anoche a un estricto toque de queda después de que miles de hanes se lanzaran este martes a las calles para pedir justicia por sus compatriotas muertos.


   Esta mañana ya se han producido varios choques entre la multitud, lo que llevó a actuar a la Policía y el Ejército, que detuvieron a varios presuntos cabecillas de las protestas, lo que hizo a los manifestantes pedir a gritos que les liberen.


   La situación es tan preocupante –1.080 personas están heridas y otras 1.434 han sido arrestadas– que el mismo presidente chino, Hu Jintao, ha decidido regresar de Italia, donde tenía previsto participar en la cumbre del G-8 que comienza este miércoles.


   La tensión entre las etnias han y uigur está presente en cada calle de Urumqi. Esta mañana se podía ver a dos chicos jóvenes en el centro de la ciudad que eran rodeados por una turba que intentaba golpearles. “Tenemos miedo de ir a cualquier parte. Hacer cosas normales se convierte en aterrador”, explicaba un hombre de unos 50 años.


   Grupos de chinos de etnia han rodeaban a los periodistas que se han desplazado a la zona para expresar su rabia por la actuación policial, ya que tanto ellos como los uigures se quejan de la persecución a la que están siendo sometidos y se culpan mutuamente de las víctimas que han dejado los sucesos violentos.


   El propietario de una tienda en el centro, de etnia han, aseguró que quiere seguir protestando, aunque admitió que la fuerte presencia de la Policía y el Ejército hace que se le quiten las ganas. En su opinión, “los uigures son unos mimados como los pandas” porque “cuando roban, violan o matan se salen con la suya”. “Si los han hicieran lo mismo seríamos ejecutados”, añadió.

  En diferentes medios se considera, no obstante, que algo más debe estar pasando en China para que su presidente abandonara sorpresivamente la cumbre del G-8 en Italia. Las noticias son confusas y está rodeadas de una gran opacidad.

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