Política

Hugo Chávez y Rosales cierran campañas y crece la tensión política y social en Venezuela

Los protagonistas de la contienda electoral se disponen a celebrar este fin de semana sus respectivas marchas o concentraciones, en un afán de demostrar su poder de convocatoria a una semana de las elecciones.

El próximos 3 de diciembre elecciones en Venezuela
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que busca la reelección el 3 de diciembre, y el líder opositor Manuel Rosales preparan multitudinarios cierres de campaña en Caracas, donde crece la tensión al acercarse la cita con las urnas.

Rosales, el hombre que ha aglutinado bajo su candidatura a una oposición dispersa con el fin de sacar a Hugo Chávez del poder, cerrará su campaña en Caracas el sábado con marchas que partirán de distintos puntos de la ciudad para concluir en la autopista Francisco Fajardo a su paso por el concurrido barrio Las Mercedes.

Desde que anunció en agosto su candidatura a la Presidencia de Venezuela, Rosales, de 53 años, gobernador del rico estado petrolero de Zulia, ha centrado su campaña en concentraciones y caminatas, que su equipo suele llamar “avalanchas”, y ha recorrido el país pidiendo el voto del cambio con el lema “Atrévete”.

En la última semana se ha declarado convencido de la victoria e insistido en que los sondeos apuntan a un “empate” en la intención de voto de los venezolanos.

Por su parte, Hugo Chávez, que busca repetir mandato tras casi ocho años de presidencia, ha convocado a los ciudadanos a participar el domingo en una “caravana” en el casco central de la capital que culminará con lo que su equipo de campaña, el comando Miranda, ha llamado “una gran fiesta bolivariana”.

Favorito según la mayoría de los sondeos, que le otorgan ventajas de unos 20 puntos, Chávez, de 52 años, dedicó el último mes a compaginar sus actividades de campaña con las de presidente.

Así, inauguró líneas de metro, puentes y escuelas, bajo la mirada crítica de la oposición que le ha acusado de aprovechar el cargo para multiplicar su presencia ante las cámaras de televisión.

Los anunciados cierres de campaña en Caracas este fin de semana han añadido tensión entre los habitantes, convencidos de que todo el centro puede quedar colapsado en esta ciudad ya habitualmente saturada por un tráfico caótico y atascos eternos.

Se teme también que puedan producirse disturbios, tal vez aislados, si bien, hasta ahora, la campaña electoral no ha registrado incidentes violentos, lo que contrasta con otras épocas de la vida política venezolana.

A nueve días de los comicios, los caraqueños se han lanzado a los supermercados para proveerse de comida y otros productos ante el temor, surgido de anteriores experiencias, de que falten la semana próxima, y las incertidumbres de lo que pueda ocurrir el domingo 3 de diciembre por la noche.

La “guerra de los sondeos”, que se materializó en los últimos días con denuncias y críticas de un bando y otro, según quién había encargado la encuesta, se ha sumado a declaraciones alarmistas sobre un supuesto plan de desestabilización, presuntos riesgos de fraude y acusaciones al gobierno, reproducidas por la prensa de oposición.

Esta misma semana iniciaron sus despliegues en el país las misiones de observadores de la Unión Europea y de la Organización de Estados Americanos (OEA), encargadas de evaluar el proceso electoral y verificar el escrutinio de los votos.

En un encuentro con la prensa, el jefe de la Misión de Observación de la OEA, Juan Enrique Fischer, destacó que “detrás del natural fragor que existe en cualquier elección” ha encontrado una “gran serenidad” en el ambiente.

Fischer, al frente de una misión de 60 observadores, se declaró satisfecho de sus reuniones con el Consejo Nacional Electoral (CNE), las autoridades venezolanas y el candidato de la oposición.

El jefe de misión leyó una carta del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien destaca la convicción de que el CNE “actuará para garantizar a todos los venezolanos” sus derechos a votar sin presiones, con la certeza de un voto secreto, y que la contabilidad de los votos se haga de manera íntegra y transparente.

“Esperamos que sus decisiones y competencias (del CNE), adoptadas en el marco de la ley, sean respetadas por todos”, concluye la carta de Insulza.
(EFE)

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