Política

India en alerta máxima ante el terror

Los antecedentes sangrientos de los últimos años llevaron a las autoridades indias a extremar las precauciones.

Editorial
El primer ministro indio, Manmohan Singh, afirmó que la India no claudicará ante el terrorismo, tras las explosiones de ayer sábado en tres mercados de Nueva Delhi que provocaron la muerte de decenas de personas. ´La violencia no va a debilitar la voluntad de este país de luchar contra el terrorismo´, dijo Singh en un mensaje difundido desde Tripura (noreste de la India), donde estaba en viaje oficial aunque ha decidido regresar a Nueva Delhi.

Además de sucumbir al terror, el pueblo indio tuvo que soportar otra trágica noticia: el descarrilamiento de siete vagones de un tren que al caer a un río cercano a causa las lluvias torrenciales le causó la muerte a 150 personas.

Por el momento se desconoce con exactitud el número de muertos por la explosión de varias bombas en tres concurridos mercados de Nueva Delhi, abarrotados por la próxima celebración de la fiesta hindú de Diwali, aunque con total seguridad superarán el medio centenar. Por su parte, el ministro de Interior, Shivraj Patil, no quiso adelantar el resultado de las investigaciones: “Respecto a quién es responsable de las explosiones, no nos gustaría precipitarnos con cualquiera conclusión. La primera prioridad es proporcionar ayuda y socorro a los afectados por las explosiones”, aseguró el ministro.

Por los lugares estratégicos en que fueron puestas las bombas -mercados y estaciones de trenes en Calculta y Nueva Delhi- no caben dudas de que los terroristas planearon una masacre sanguinaria . Hacer explotar decenas de kilos de explosivos en el mercado de Sarojini Nagar, uno de los más populares de Nueva Delhi a las vísperas Diwali, la principal festividad del calendario hindú, es, para tener una idea, como volar el Covern Garden de Londres antes de Navidad.

India trabaja en la lucha contra el terror en cooperación con la UE y EEUU. La semana pasada la Unión Europea y la India concluyeron su sexta cumbre en Nueva Delhi con un acuerdo para relanzar el diálogo en la lucha antiterrorista y no proliferación de armas de destrucción masiva, e impulsar su comercio.

Los antecedentes sangrientos de los últimos años llevaron a las autoridades indias a extremar las precauciones. El 25 de agosto del 2003 en Bombay, centro financiero del país, dos explosiones mataron mataron a 50 personas e hirieron a otras 150. En aquella oportunidad la policía de Bombay apuntó hacia un proscrito grupo estudiantil musulmán que cooperaba con Lashkar-e-Taiba, una organización separatista de Cachemira con sede en Pakistán.

En efecto, Lashkar-e-Taiba se encuentra desde octubre de 2001 en la lista negra de organizaciones terroristas del departamento de Estado y tendría conexiones con miembros de la organización Al Qaeda de Osama Bin Laden en Pakistán. La organización fue declarada ilegal por el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, actualmente de visita oficial en Estados Unidos, y sus cuentas fueron congeladas en enero de 2002.

Hay motivos para sospechar ahora de Lashkar-e-Taiba no sólo por la reanudación de conversaciones por Cachemira sino también por sus antecedentes: el grupo terrorista ataca desde 1993 objetivos indios en Cachemira y hasta incluso se cree que fueron quienes atacaron el Parlamento en Nueva Delhi en diciembre de 2001, una operación que provocó tensiones durante meses entre India y Pakistán.

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