Irán persiste este lunes en desobedecer la orden de suspensión de su enriquecimiento de uranio que emitió el Consejo de Seguridad de la ONU, pese a que el viernes expirará el plazo fijado por la comunidad internacional.El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas pidió a finales de marzo a Irán que suspenda el enriquecimiento de uranio antes del 28 de abril.
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Estados Unidos, con la ayuda del Consejo de Seguridad, “quiere oponerse a la voluntad firme del pueblo iraní”, afirmó el ministro durante una conferencia sobre la seguridad nacional.
“Dicen: nosotros podemos poseer armas nucleares, pero ustedes no pueden tener la tecnología nuclear”, prosiguió Motaki, considerando que “esta lógica está condenada y la nación iraní lo probará estando firme y unida”.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas pidió a finales de marzo a Irán que suspenda el enriquecimiento de uranio antes del 28 de abril.
El domingo, el portavoz de la diplomacia iraní, Hamid Reza Asefi, repitió por enésima vez que el proceso de enriquecimiento de uranio es “irreversible”, lo que llevó al ministro de Relaciones Exteriores francés, Philippe Douste-Blazy, a expresar la “extrema preocupación” de los occidentales por el tema.
En caso de que la República Islámica no cumpla con sus deberes, “el Consejo de seguridad tendrá que asumir responsabilidades y todo el mundo sabe” que entre las prerrogativas de esta institución se incluyen “posibles sanciones”.
Pero lo cierto es que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad –China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia– están divididos sobre la forma en que se debería resolver la crisis.
Estados Unidos quiere que se adopte una resolución que invoque el capítulo 7 de la Carta de la ONU, lo que despejaría el camino para la imposición de sanciones y, si fuese necesario, el uso de la fuerza. Cuenta para ello con el apoyo de franceses y británicos.
En el bando de los reticentes se encuentran Rusia y China, que dan preferencia a una salida diplomática y son reacios a restringir sus relaciones comerciales con Irán.
Es más, la prensa oficial china anunció el lunes un contrato para la entrega de 50 trenes chinos a la República Islámica, en tanto que las autoridades rusas tienen la intención de cumplir con la entrega de sistemas de armas antiaéreas sofisticadas, pese a la oposición estadounidense.
El régimen iraní “parece convencido de que los norteamericanos no pueden atacarlo”, declaró recientemente a la AFP un diplomático occidental destacado en Teherán, añadiendo que a su entender constituye “un grave error de cálculo”.
Irán asegura que los fines de su programa nuclear son puramente civiles, pero Estados Unidos y sus aliados sospechan que utiliza ese argumento como pretexto para dotarse de armas atómicas.
Aparte del frente político, la crisis iraní preocupa asimismo a las autoridades económicas mundiales pues, según los expertos, el peor de los escenarios posibles, o sea un ataque militar contra Irán, dispararía los precios del petróleo hasta los 100 dólares el barril.(AFP)
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