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Irán rompe los precintos de la central de Isfahan y reanuda sus actividades nucleares

Irán rompió ayer todos los precintos de la maquinaria nuclear en la planta de Isfahan y reanudó así el proceso de transformación del polvo de uranio en gas, primer paso hacia el controvertido enriquecimiento de este elemento radiactivo. La noticia coincidió con el fracaso en Viena de la reunión de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), incapaz de llegar a un consenso que permita caminar hacia la solución del contencioso.

Había permitido que el OIEA colocara esos sellos el pasado mes de noviembre

 


Irán había permitido que el OIEA colocara esos sellos el pasado mes de noviembre, cuando la polémica se agravó hasta el punto de que se temió que la tríada negociadora europea -Alemania, el Reino Unido y Francia- arrojara la toalla y permitiera que el asunto llegara al Consejo de Seguridad de la ONU, como desea Estados Unidos. El entonces gobierno moderado del aperturista Mohamed Jatami publicitó la concesión como un “ejemplo de buenas intenciones” y se involucró en el proceso negociador, aunque siempre advirtió de que la suspensión era temporal. Pero la victoria de los radicales en los comicios presidenciales iraníes de junio pasado modificó la situación.


El lunes, una vez que los expertos en la OIEA colocaron las cámaras de vigilancia y aparatos de control, los científicos de la central atómica de Isfahan comenzaron a preparar el polvo de uranio concentrado. Hoy, rompieron los precintos que quedaban sobre la maquinaria en la que ese “polvo amarillo” es introducido para transformarlo en gas hexafloruro de uranio UF6.


Para dar un marco de legalidad internacional con el que responder a las sospechas de que la república islámica quiere tener armas atómicas, Irán insistió en que la planta de Ispahan reanudase su actividad plena bajo la mirada de los inspectores de la Agencia de control de no proliferación nuclear de las Naciones Unidas. La AIEA vigila el programa nuclear iraní desde 2003 y el lunes pasado instaló cámaras de control en Ispahan. Poco antes, la AIEA había autorizado a Irán a levantar los precintos de la planta de conversión de uranio de Ispahan, lo que le permitirá reanudar plenamente su actividad nuclear, anunció este miércoles un responsable iraní de la energía atómica.


Por otra parte, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) canceló la reunión de este miércoles sobre la actividad nuclear iraní, para dar tiempo a los diplomáticos, en principio hasta el jueves, que buscan un acuerdo para dar una respuesta adecuada al gobierno de Teherán, anunció un portavoz de la Agencia.


“Los sellos han sido retirados y la central ahora está plenamente operativa. Todo el proceso ha sido realizado bajo la supervisión de los inspectores de la OIEA”, anunció a la televisión estatal el vicepresidente de la Organización iraní de Energía Atómica, Mohamed Saidi. Un científico de la central de Isfahan explicó, por su parte, que la primera tarea fue volver a abrir las máquinas, comprobar su funcionamiento y circuitos, limpiarlas y acondicionarlas para poder ponerlas en marcha.


El organismo dependiente de la ONU confirmó en Viena que aparatos de control y cámaras de observación se han instalado en los lugares sensibles de la planta para vigilar que ninguna sustancia sea desviada a otro lugar. Tanto Estados Unidos como Europa temen que Irán transfiera parte del gas resultante a plantas nucleares secretas para enriquecerlo en centrifugadoras. El uranio enriquecido a bajo nivel sirve de combustible para centrales eléctricas, pero a nivel alto es propicio para alimentar armas nucleares.

Sin embargo, Irán reiteró que no tiene planes, de momento, para reanudar esta controvertida fase. La noticia, esperada, apenas alteró la atmósfera tensa que se respiraba en la sede del OIEA, donde ayer tuvo que ser interrumpida de nuevo hasta hoy, jueves, la reunión por falta de consenso sobre el texto de una resolución. Fuentes diplomáticas declararon que la ruptura de los sellos variará poco los términos de la resolución, aunque “hubiera sido preferible que (Irán) no hubiera roto los precintos”. Al parecer, los obstáculos en la negociación provienen de los países en vías de desarrollo, reticentes a cualquier documento que menoscabe el derecho de Irán a enriquecer uranio por ser uno de los signatarios del Tratado de No Proliferación (TNP) de armas nucleares. Esta fue, precisamente, la razón que Irán esgrimió la semana pasada para rechazar la nueva propuesta negociadora presentada por la tríada europea.

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