EDE / AJC – Desde que comenzaran las protestas por el recuento de los resultados electorales en Irán, este país se ha convertido en el que mantiene un mayor número de periodistas encarcelados. Junto con miles de manifestantes, al menos 30 profesionales de la información fueron arrestados, según informa Intercambio Internacional por la Libertad de Expresión (IFEX). De esta manera, la cifra total de periodistas encarcelados se sitúa en cerca de 40.
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Según los informes de Reporteros Sin Fronteras (RSF) y Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) citados por IFEX, el régimen teocrático de Irán no da señales de reducir sus intentos de acallar la voces críticas en los medios. Las familias de la mayor parte de los periodistas detenidos desconocen en qué lugar están recluidos, y en la mayor parte de los casos no se ha presentado acusación formal alguna, según las informaciones de RSF. Dicha organización denuncia que “en casi todos esos casos, no se permite a los prisioneros recibir visitas y sus abogados no tienen acceso a sus expedientes”.
Tanto las leyes internacionales como la legislación iraní obligan a que los arrestados sean presentados con rapidez ante un juez para que este estudie el motivo de su detención. Sin embargo, según informa IFEX citando una denuncia de Aministía Internacional, dicho derecho queda anulado con frecuencia por un artículo del Código Penal que permite que los prisioneros queden detenidos sin cargos en casos relacionados con la “seguridad nacional”.
RSF y CPJ alertan de que la situación de los periodistas encarcelados en Irán se vuelve cada vez más peligrosa. En junio, el periodista Saeed Matin-Pour, que trabajaba para Yar Pag y Mouj Bidari, fue condenado a ocho años de prisión al ser encontrado culpable de tener “relaciones con extranjeros y hacer propaganda contra el régimen”. Se encuentra confinado en la cárcel de Evin, donde el prisionero Sohrab Arabi (19 años) fue torturado hasta la muerte el 11 de julio.
Los corresponsales de medios extranjeros tampoco están a salvo de la represión. Entre los casos registrados figura el del corresponsal de Newsweek. Maziar Bahari, con doble nacionalidad iraní y canadiense, ha estado detenido sin cargos desde el 21 de junio. Una supuesta confesión suya, de la que se hizo eco la agencia iraní Fars, ha sido utilizada por el régimen para culpar a los medios de comunicación extranjeros de las revueltas de este verano. Human Rights Watch ha denunciado que las autoridades están utilizando técnicas de tortura para obligar a los detenidos a presentar falsas confesiones que respalden esta teoría.
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