Pensamiento y Cultura

Irving Kristol: un liberal “atracado por la realidad”

A pesar de que el término se ha puesto de moda en los últimos años, sobre todo relacionado con los integrantes de la Administración Bush, lo cierto es que el “neocon”servadurismo lleva más de 30 años aportando ideas. Hoy por hoy, todos los analistas están de acuerdo en que Irving Kristol, fundador y editor de “The Public Interest” y largamente asociado con el American Enterprise Institute, es uno de los padres de esta corriente de pensamiento.

Fundador y editor de “The Public Interest”, es uno de los padres del neoconservadurismo
Irving Kristol nació en 1920 en una modesta familia judía neoyorquina. Su línea
de pensamiento ha estado siempre muy estructurada ya que ha bebido de muchas
fuentes, lo que le ha permitido conocer diversas ideas, para luego analizar y a
partir de ahí criticar. De esta manera, cuando era joven coqueteó con el
trotskismo y después, el patrón de los neoconservadores se situó en la
izquierda, y justamente en la izquierda antiestalinista, es decir
antitotalitaria.

Junto con otros personajes intelectuales de la época ha
compuesto lo que hoy se ha dado en llamar los “neocon”, habiendo caracterizado a
este grupo de pensadores su empeño en rescatar la tradición progresista, o de
izquierdas, lo que en inglés norteamericano se denomina “liberal” y que es en
buena medida lo mismo que significó la palabra “liberal” en España durante el
siglo XIX.

La empresa, persistentemente llevada a cabo durante décadas,
ha tenido dos partes. Primero, los futuros “neocon” quisieron salvar a la
izquierda de sus propios fantasmas izquierdistas y reivindicaron
sistemáticamente el ideario de progreso, libertad individual, igualdad,
patriotismo y democracia que fue una vez, hace ya mucho tiempo, la bandera de la
izquierda.

El asalto de la
realidad


En los años 70, una vez que dieron por imposible este
objetivo, justamente cuando Kristol se declaró “asaltado” por la realidad, buena
parte de los “neocon”, aunque no todos, se pasaron a la derecha, es decir al
Partido Republicano. El trayecto empezó con los coqueteos trotskistas de Irving
Kristol en el Nueva York de los años 30.

En 1939, cuando era estudiante
en el City College de Nueva York, Kristol se afilió a la Liga de la Juventud
Socialista (YPSL), como era conocida la rama juvenil del movimiento Trotskista
estadounidense. La YPSL estaba afiliada al partido trotskista, organizado
entonces como Partido Socialista de los Trabajadores (SWP). Kristol derivó con
rapidez hacia una tendencia pequeño-burguesa del partido liderada por James
Burnham y Max Shachtman, y en corto espacio de tiempo rompieron con el SWP.


La insensibilidad de esta izquierda ante la tragedia del totalitarismo
comunista, su ceguera voluntaria a la hora de denunciarlo, lo que Kristol llamó
su mala conciencia ante el comunismo, fueron determinantes en las posiciones del
propio Kristol y de otros intelectuales de izquierdas, como Norman Podhoretz o
Nathan Glazer.

Algunos de los argumentos del grupo parecían presentar un
matiz conservador. La fundación de la revista “The Public Interest” en 1965
demostró que no era una percepción del todo justa. En “The Public Interest”
Kristol y Daniel Bell se esforzaron por estudiar la realidad social primando la
investigación empírica sobre cualquier a priori ideológico.

El atraco
ocurrió hacia finales de los años 60. Kristol y los demás integrantes de la
primera generación de neoconservadores habían sido liberales hasta entonces, es
decir se identificaban más bien con las ideas del Partido Demócrata, aun cuando
sus orígenes intelectuales pudiesen echar raíces incluso en el trotskismo. Pero
dos rechazos, uno a una evolución interna a los EEUU y otro a otra
internacional, les empujaron hacia el neoconservadurismo.

El cambio de la izquierda

¿Cómo se había pasado
de preconizar la igualdad, la libertad y la autonomía individual a la
perpetuación del principio racial, la apología del racismo, la imposición de
límites arbitrarios a la libertad y la negación de la igualdad? Cuando terminó
de contestar a esta pregunta, Irving Kristol decidió dejar atrás su lealtad a
los demócratas y respaldar a Nixon y al Partido Republicano en las elecciones de
1972. Para él, lo que para entonces había cambiado era la izquierda, en
particular el Partido Demócrata.

El rechazo interno fue contra la
tolerancia liberal hacia la revolución sexual, el consumo de drogas, el
pacifismo y, en general, la “contracultura” de los jóvenes de la época. Los
neoconservadores se identificaban con los ideales del New Deal de Franklin
Roosevelt y defendían que el Estado fuese responsable de la protección de los
más desfavorecidos social y económicamente, seguramente porque ellos mismos
tenían orígenes sociales modestos y habían vivido las privaciones de la Gran
Depresión en primera persona. Kristol es un gran ejemplo de ello. Sin embargo,
este liberalismo se combinaba con una fuerte moralidad que les impedía aceptar
que sus hijos se viesen tentados por vidas promiscuas o de consumo de drogas.


La definición

Quizá de aquí surgió
la idea para acuñar su famosa definición de un neoconservador es la de un
“liberal atracado por la realidad”.

El final de la Guerra Fría supuso
para los neoconservadores ante todo la duda de quién sería a partir de entonces
el enemigo: ¿qué fuerzas se iban a oponer a la preeminencia americana en el
mundo y a la exportación de su modelo de democracia y libertad? Su labor,
también, fue oponerse al reflejo aislacionista que caracteriza a la corriente
más tradicionalmente conservadora del Partido Republicano. Su compromiso para
transformar el resto del mundo era irrenunciable.

De igual forma, en el
último ensayo, “Rationalism in economics”, Irving Kristol, profesor de
pensamiento social de la universidad de Nueva York, cuestiona la habilidad de la
economía para constituirse en “ciencia y su posible racionalismo excesivo,
evidenciado en una matematización mecanicista, haciendo un llamado para el
reconocimiento de viejas “verdades fundamentales” acerca de los deseos humanos
enunciadas por Adam Smith en “La riqueza de las naciones”.

El Instituto de Empresa

Entre sus grandes logros
personales puede destacarse el que haya sido una figura prominente de uno de los
centros proveedores de ideología a la derecha: el Instituto para la Empresa
Estadounidense (AEI).

Incluso el propio presidente Bush le concedió un
pequeño homenaje cuando en su discurso ante el AEI para explicar las líneas
maestras de su visión sobre la intervención militar global, en la víspera de la
operación militar en Iraq, comenzó su discurso con una reverencial referencia a
Kristol, que es ampliamente reconocido como el “abuelo de los conservadores”.

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