El final de Berlusconi ha generado un doble caudal de noticias: las relacionadas con la gestión de Il Cavalieri y las que dan cuenta de su sucesor, Monti.
El País nos dice que Monti va a formar una suerte de gobierno mixto entre políticos y tecnócratas con una fecha clave: 2013. Hasta ahí prolongarán sus actividades. La Liga Norte, formación que fuera la principal socio de Berlusconi, se niega a que en ese gobierno haya cabida para tecnócratas.
De momento, Monti ha sido genérico: “Italia debe volver a sanear su economía y emprender de nuevo el camino del crecimiento. Es algo que debemos a nuestros hijos, a quienes tenemos que dar un futuro concreto de dignidad y esperanza”.
Sin embargo, la situación de la economía italiana es más que delicada como le ha hecho saber la Unión Europea, advirtiéndole al respecto de que no vale con un simple cambio de gobierno, pese a que Monti busca un ejecutivo que genere confianza entre sus compatriotas e indicó que su país no puede olvidar los compromisos que tiene adquiridos como fundador de la Unión Europea (
ABC).
En este punto, La Vanguardia se hace eco de que entre los miembros de la UE genera confianza la nueva figura política italiana pese a que aceptó el cargo con reparos al no contar con el apoyo de todas las fuerzas políticas (
La Vanguardia).
Igualmente, aunque Monti no se ha marcado fechas para fijar un ejecutivo, Fini ha dicho que para el viernes ya estará creado. Asimismo, según Fini, ese nuevo gobierno tendrá como finalidad poner fin al “bipolarismo” en el cual
“todo dividía, mientras que a partir de este momento los tres polos deberán evidenciar sobre todo lo que les une” (
El Mundo).
Desde el Parlamento Europeo, Jerzy Buzek se mostró especialmente esperanzado: “Italia restaurará su credibilidad financiera y retornará a un sólido crecimiento económico”. En la ronda de consultas para formar gobierno, tendrán protagonismo los sindicatos (El Periódico).
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