Su avance en estados clave está recordando a muchos la situación que se produjo en el año 2000. La solución podría volver a estar en un puñado de votos.
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Miércoles, 11 de marzo 2026
Su avance en estados clave está recordando a muchos la situación que se produjo en el año 2000. La solución podría volver a estar en un puñado de votos.
SEGÚN LAS ÚLTIMAS ENCUESTAS
El proceso electoral que ganó Bush frente a Al Gore concluyó, polémicas aparte, con la paradoja de que el candidato más votado, en aquel caso el demócrata, no fue el elegido porque obtuvo menos votos electorales, que son los que finalmente determinan el resultado. Las últimas encuestas sobre la elección del 2 de noviembre vienen a indicar que la situación podría repetirse, pero en esta ocasión el más votado podría ser Bush y el que más votos electorales consiga sería el demócrata.
Cabe recordar que en Estados Unidos los ciudadanos no escogen directamente al presidente, sino que lo nombra un Colegio Electoral que cuenta con 538 representantes, repartidos entre los estados en función de su población. El ganador en cada estado se lleva todos los votos electorales de esa zona, excepto en Maine y Nebraska, que tienen una representación proporcional.
En las elecciones de 2000, las 537 papeletas más que obtuvo George W. Bush en Florida le permitieron hacerse con todos los votos electorales de este estado, lo que a la postre se tradujo en su victoria final.
La polarización que domina a la sociedad norteamericana hace que la solución vuelva a estar en un puñado de votos, de ahí el interés de ambos candidatos por ganar terreno a su rival en aquellos estados en los que la situación de los dos es tan pareja que la victoria podría decantarse por cualquiera de ellos. Y en esta pelea diaria por cada voto individual parece que, de momento, Kerry se está llevando el gato al agua en varios de esos estados clave.
Las claves, Pensilvania, Florida y Ohio
Una de estas zonas críticas es Pensilvania, donde Kerry aventaja a su oponente por dos puntos, según un sondeo de la Universidad Muhlenberg publicado este fin de semana, y por cinco puntos, según otro de la Universidad de Quinnipiac que se dio a conocer el viernes pasado.
En este estado se da la circunstancia de que el Tribunal Supremo no ha incluido al independiente Ralph Nader en las papeletas electorales de Pensilvania, al encontrarse errores en las firmas que apoyaban su solicitud. La participación de este candidato siempre se ha interpretado desde las filas demócratas como una resta de opciones a su cabeza de cartel.
En Ohio, Kerry lleva un punto de ventaja a Bush, según la última encuesta de Gallup, pero en Florida el presidente le saca tres puntos, según un sondeo de Mason-Dixon Polling.
Bush gana a nivel nacional
Pero las cosas no están claras en absoluto, y menos aún si se considera la contienda en su conjunto, más allá del análisis por estados. Este fin de semana se han conocido dos estudios, uno de Zogby y otro de la revista Newsweek, que daban dos puntos más de intención de voto a Bush que a Kerry.
Además, un sondeo del sábado del diario The Washington Post daba a Bush una ventaja de cuatro puntos, mientras que otro de la revista Time la ampliaba a cinco.
Sin embargo, dependiendo de los sondeos, en torno a un 50% de los norteamericanos aprueba la gestión del presidente, que es la marca considerada de peligro. De seguir la actual tendencia de igualdad casi total en los sondeos, las elecciones de 2004 podrían ser una repetición de las anteriores por las disputas en torno a presuntas irregularidades.
La lealtad de los votantes de Bush
Una prueba más de que la resolución de las elecciones está en los indecisos es una encuesta que revela que, por lo que a los votantes republicanos se refiere, su posibilidad de cambiar el sentido de su voto resulta bastante remota. Así, revela que el 47% de los estadounidenses que aseguran que votarán a George W. Bush aún cree que Iraq tiene armas nucleares, frente al 8% de los defensores del demócrata John Kerry. El estudio lo ha realizado el Programa de Investigación sobre el Comportamiento Político Internacional.
Este sondeo muestra que el 20% de los defensores de Bush cree que el régimen de Sadam Husein estuvo implicado de forma directa en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, frente a un 8% de los demócratas que se inclina por esta hipótesis.
Además, el 25% de los partidarios del republicano piensa que Iraq contó con un programa de proliferación nuclear, extremo con el que coincide el 18% del electorado demócrata.
Más de la mitad de los simpatizantes republicanos, el 55%, y el 22% de los demócratas consideran que Iraq dio un “gran apoyo” a la red terrorista Al Qaeda sin que por ello haya estado implicado directamente en el 11-S.
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