Política

Kirchner encarga a Felisa Miceli frenar la galopante subida de precios en Argentina

La designada ministra argentina de Economía, Felisa Miceli, la primera mujer en ocupar el estratégico cargo, es una defensora del papel del Estado y de fuertes convicciones demostradas al asumir al frente del Banco Nación cuando dijo que ´la palabra ajuste está prohibida´ en su vocabulario.

Dejó a Lavagna para convertirse en una aliada directa de Kirchner.
Licenciada en Economía de 52 años, la designación de Miceli sorprendió a todos los analistas y su nombre no figuraba cuando arreciaban las versiones sobre la renuncia de Roberto Lavagna, un piloto de tormentas en medio de la peor crisis argentina.

Miceli trabajó varios años integrando equipos técnicos de Lavagna, incluso en el ámbito privado, y se desempeñó como representante del ministerio de Economía ante el Banco Central desde mayo de 2002 hasta el 30 de mayo de 2003, cuando asumió al frente del Banco Nación Argentina (BNA), el principal del país.


Pero la mujer que deberá lidiar con los experimentados negociadores del Fondo Monetario Internacional (FMI) y centrar su acción en la lucha contra la inflación y la distribución de la riqueza, dejó el campamento de Lavagna para convertirse en una aliada directa de Kirchner.


Miceli demostró su fuerte temperamento cuando al asumir como titular del Banco Nación declaró que se terminaría ´con la práctica habitual de considerar al BNA como el socio bobo que siempre está presente cuando se trata de otorgar créditos pero que es relegado a la hora de cobrar´.


La también profesora universitaria respondía a los renovados intentos de fuertes sectores financieros locales y extranjeros de privatizar el mayor banco argentino, uno de los pocos organismos que quedó a salvo de la ola privatizadora del gobierno de Carlos Menem (1989-99).


Al frente de ese banco, Miceli reorientó los créditos hacia las pequeñas y medianas empresas y fue implacable con los grandes deudores que aprovecharon su influencia para convertirse en incobrables permanentes.

Su perfil de economista no le impidió asumir un fuerte compromiso por los derechos humanos, ya que fue la presidenta de la Comisión de la Memoria que se formó años atrás en la estatal Facultad de Ciencias Económicas para homenajear a los estudiantes desaparecidos de ese centro de estudios durante la dictadura (1976-83).


Miceli también fue una de las impulsoras de la cátedra de derechos humanos de esa facultad, a cuya clase inaugural asistió el conocido politólogo estadounidense de izquierda James Petras.


Su carácter se pondrá a prueba cuando deba ponerse al frente de la cruzada anunciada por Kirchner para controlar las subidas de precios de los productos de consumo masivo o ante un posible intento de mejorar la distribución de la riqueza, en un país donde la pobreza, aunque en baja, castiga aún a 38,5% de los 37 millones de argentinos.


Si el gobierno decide retomar las negociaciones suspendidas desde 2004 con el FMI, la flamante ministra tal vez deba enfrentarse a otra mujer de fuerte carácter como la vicedirectora del organismo, la estadounidense Anne Krueger.

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