Desde el martes, ocho personas murieron en Kenia en nuevos enfrentamientos étnicos relacionados con la crisis política. Ahora, llega a la capital del país, Nairobi el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, en una difícil misión mediadora. La Unión Africana (UE) y Naciones Unidas condenaron de nuevo las violaciones de derechos humanos en Kenia, donde la policía disparó gases lacrimógenos contra manifestantes en Nairobi, esta vez partidarios del presidente Mwai Kibaki.
Ocho muertos más
Ocho personas murieron en Kipkelion, cuatro de ellas asesinadas con machetes y otras cuatro quemadas en una casa”, dijo a la agencia francesa de nmticias un comandante de la policía.
Unas 300 chozas fueron incendiadas durante actos de violencia tribal que duró un día entero en las aldeas que se encuentran alrededor del centro comercial de Kipkelion, a unos 200 km al noroeste de Nairobi, dijo este comandante, que solicitó el anonimato.
Más de 700 personas murieron hasta ahora en los incidentes derivados de la reelección de Kibaki, contestada por el dirigente opositor Raila Odinga.
La violencia ha degenerado en venganzas de orden tribal, especialmente contra miembros de la tribu de Kibai, los kikuyu, en el oeste del país.
El Movimiento Democrático Naranja (MDN) de Odinga ha convocado nuevas protestas callejeras para esta semana. Docenas de opositores han muerto en las protestas precedentes, muchos de ellos a manos de la policía.
La tensión política no baja, y el gobierno y la oposición se amenazan ahora mutuamente con demandas ante tribunales internacionales.
La formación de Odinga anunció que ha presentado una queja ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, por crímenes contra la Humanidad.
El gobierno respondió acusando a “algunos líderes del MDN” de estar planeando un “genocidio” y prometió acudir también ante el tribunal de La Haya.
Annan, cuya misión tenía que empezar la semana pasada pero debió aplazarla por una fuerte gripe, fue recibido en el aeropuerto entre otros por el ministro keniano de Relaciones Exteriores, Moses Wetangula, y dos responsables del partido de Odinga, Joseph Nyagah y Najib Balala.
Varios intentos previos de líderes internacionales para lograr que la violencia cese en el país africano no han tenido éxito.
El presidente ugandés, Yoweri Museveni, fue el último en reunirse con Kibaki, este mismo martes, para intentar desactivar la crisis, sin que traslucieran los resultados.
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