Un estudio de la Comisión concluye que la adhesión reducirá la presión fiscal y aumentará la eficiencia en el gasto público en los nuevos Estados miembros.
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Martes, 21 de julio 2026
Un estudio de la Comisión concluye que la adhesión reducirá la presión fiscal y aumentará la eficiencia en el gasto público en los nuevos Estados miembros.
UNIÓN EUROPEA
La Unión Europea acaba de presentar un nuevo estudio, elaborado por Martin
Hallet para la Dirección General de Asuntos Económicos y Monetarios de la
Comisión Europea, bajo el título Fiscal Effects of accesión in the new Member
Status.
Habida cuenta de que desde su incorporación estos nuevos países
están obligados a no superar el 3% del PIB, su situación empieza a preocupar,
máxime cuando muchos de ellos están lejos de alcanzar este objetivo.
Monetariamente hablando, están obligados también a trabajar hacia una
convergencia nominal para adoptar el euro.
En medios políticos y
académicos existe la idea de que la ampliación requerirá en los nuevos países
una mayor presión fiscal y unos mayores déficits presupuestarios al aumentar el
gasto público, entre otros motivos por tener que cofinanciar los Fondos
Estructurales y los Fondos de Cohesión.
El estudio presentado intenta
evaluar estas hipótesis comenzando por el cálculo de pagos que los nuevos
Estados miembros recibirán del presupuesto comunitario, concluyendo que no
existen argumentos para sostener que la adhesión incrementará sustancialmente la
presión fiscal en los nuevos Estados miembros.
En primer lugar, explica
que el principio de adicionalidad para los Fondos Estructurales no implica
necesariamente nuevos gastos, pues la cofinanciación nacional puede proceder de
líneas presupuestarias ya previstas para objetivos similares. En cualquier caso,
incluso si se precisa cofinanciación adicional, el balance total sería tan sólo
levemente negativo para algunos países.
Probablemente la adhesión
reducirá las presiones fiscales en los presupuestos de los nuevos Estados
miembros aunque serán necesarios cambios en sus presupuestos. Sí se considera el
2004, en tanto que año de transición, como especialmente difícil caso de que
existan inflexibilidades estructurales en el presupuesto como consecuencia de un
sistema político débil, diferentes capas fiscales o una fuerte autonomía fiscal
de los ministerios sectoriales.
Por otro lado, estima que la adhesión
puede verse como una oportunidad para aumentar la eficiencia en el gasto público
de los nuevos Estados miembros. Finalmente, dado el potencial por mejorar las
condiciones de inversión privada, se espera que el gasto comunitario en estos
países tenga un amplio impacto positivo en la economía.
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