Política

La altura de Rajoy

La unidad no es una mera cuestión territorial. Afecta de lleno a la libertad y a la igualdad de todos los españoles ante la ley.


Durante la pasada semana, en España, se han vivido momentos de gran tensión a
cuenta del Plan Ibarretxe. Un “Plan” fruto de la ensoñación y la determinación
de un grupo de personas, de políticos, que desde hace tiempo luchan a brazo
partido para no perder sus “privilegios”. Otra cosa no es la escalada
seccesionista del otrora moderado partido nacionalista
vasco.

Eta  es un “contrasentido” en la democracia española y el
terrorismo no tiene argumentos políticos. Bien se dió cuenta de esto el PNV a
raiz del cruento y macabro asesinato de Miguel Angel Blanco. Desde entonces,
visonaron con claridad que la permanente “excusa” diferencial vasca (la
violencia etarra) podía llegar a su fin y desde entonces se han empeñado en
“mantener viva” la cuestión política por interés evidente. Rompieron la unidad
de los partidos democráticos y pactaron una “solución” política con
Eta.

El penúltimo acto del proceso, después de muchos asesinatos, ha
sido el Plan Ibarretxe. Es un proyecto irresponsable contra la unidad de un país
democrático. La unidad no es una mera cuestión territorial. Afecta de lleno a la
libertad y a la igualdad de todos los españoles ante la ley. A los españoles de
la nación entera y también a los españoles que viven y son del país vasco. La
Constitución española establece “diferencias”, fué fruto del pacto y el
acuerdo, pero garantiza la igualdad de todos los españoles ante la Ley. En
España la situación actual ofrece “ventajas” a quienes quieren reformar la
Constitución y los Estatutos para establecer desigualdades y consolidar
privilegios.

En España, el gobierno es débil. Su fragilidad viene
determinada por la aritmética parlamentaria. Los apoyos radicales e
independentistas del actual gobierno no son, precisamente, argumentos que puedan
llevar al optimismo. Para muchos, que Rodriguez Zapatero recibiera con
solemnidad a Ibarretxe fue un disparate. Su anunciada posición a la negativa y
su escenificación del desacuerdo tampoco tranquilizaron. Cobra, entonces, gran
valor la actitud inteligente, prudente y generosa del lider de la oposición en
España, Mariano Rajoy.

No estamos ante una cuestión menor y Rajoy se ha
dado cuenta. Unos pocos, no pueden determinar el futuro de España por débil que
sea el gobierno y ha ofrecido a Zapatero apoyo para garantizar su estabilidad al
frente del ejecutivo si sus actuales socios le retiran el apoyo. Demuestra
altura de miras, sentido del estado e inteligencia política.

Ahora la
pelota está en el tejado de Zapatero. Ya no será excusa su debilidad
parlamentaria. Nacionalistas moderados y radicales y no pocos socialistas
periféricos ya han advertido de lo “incoveniente” del que llaman nuevo frente
PP-PSOE.

¿Será Zapatero leal a la propuesta de Rajoy?

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