Consciente del enorme potencial de los sistemas de telefonía a través de Internet, Voz por IP, y de cómo puede afectar la generalización de este uso al mercado, la Comisión Europea ha decidido otorgar una regularización mínima al sector para favorecer la competencia.
PARA FAVORECER LA COMPETENCIA
La comisaria de Sociedad de la Información, Viviane Reding, y los reguladores de
los 25 Estados miembros se reunieron la pasada semana en Bruselas para apoyar
los sistemas de telefonía a través de Internet, también conocidos como Voz por
IP.
Según afirmó Reading, su intención es “promover un acercamiento
abierto y a favor de la competencia en torno a la voz por Internet en los 25
Estados miembros, y por ello, felicito la primera señal positiva que los
reguladores nacionales han dado conjuntamente”.
Además, Reading deseó
que el sistema de voz en Internet lleve a servicios más diversos e innovadores
en el mercado, “ya que podría tener un impacto mayor que el correo electrónico
entre consumidores y empresarios”.
La base de un
sistema más complejo
Según las conclusiones de la Comisión
Europea, este sistema será “la base de todo un variado método de comunicaciones
que beneficiará de manera directa, no sólo a los consumidores, sino también a
toda la economía”.
Reding aseguraba también estar convencida de que
según se desarrolle el mercado será necesario que el Ejecutivo comunitario y los
reguladores nacionales se cercioren de que no habrá obstáculos reglamentarios.
Al margen de los beneficios que podrá tener para los consumidores, la
Comisión valora también el potencial económico del sistema porque podrá impulsar
el mercado de las comunicaciones de forma eficaz y con un menor coste.
A
pesar de que, según los datos de la Comisión Europea la utilización actual de
los servicios de telefonía por Internet es mínima, el objetivo de este organismo
es que su uso se eleve, por lo menos, un 50%.
Las cifras revelan que
frente a los 4,9 millones de usuarios que este sistema tiene en Japón y en
Estados Unidos, en Alemania, por ejemplo se estima en 110.000 usuarios, 220.000
en Francia y 50.000 en Inglaterra.
La cuestión es que el desarrollo de
este sistema está estrechamente ligado a la implantación de la banda ancha, que
actualmente sólo llegaría al 6,5% de los hogares europeos.
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