Política

La continua subida del precio del petróleo acapara la atención de la cumbre del FMI

La cumbre del FMI, que reúne a los 184 países miembros, quedó totalmente absorbida por el continuo crecimiento del precio del petróleo, con los consiguientes riesgos que conlleva para la estabilidad de la economía mundial, de tal manera que la deuda de los países pobres quedó en un discreto segundo plano.

La deuda de los países pobres quedó en un segundo plano
El encuentro anual de los 184 países miembros del Fondo Monetario Internacional
(FMI) acaba de finalizar con una gran nota diferencial respecto a la cumbre del
año pasado. Mientras que hace un año el eje central de las discusiones fue el
terrorismo, en esta ocasión el núcleo de las conversaciones sobre la marcha
institucional y el panorama de la economía mundial ha pasado ser la preocupación
por el precio del petróleo. Tal es así, que la conclusiones de la cumbre se han
centrado en las consecuencias que el continuo alza de los precios del crudo
puedan tener en la economía de los países no productores.

No en vano,
según se registra en el comunicado hecho público al finalizar la reunión de
ministros de Finanzas y presidentes bancarios, se hace constar que la
persistente subida de precios y la volatilidad del mercado energético conllevan
“los mayores riesgos” para la economía global. Preocupación, por cierto, que ya
fue señalada por los ministros de los países más ricos del mundo, agrupados en
el G-7.

El ministro británico de Hacienda, Gordon Brown, (presidente del
comité del FMI) ha señalado que el mercado del petróleo sigue estando comprimido
a medio plazo (reflejo de la fuerte demanda global), de modo que las
preocupaciones sobre el abastecimiento no han podido ablandarse a pesar de que
algunos países están realizando inversiones. Asimismo, Brown afirmó la necesidad
de eliminar los desincentivos a la inversión en producción y refino de petróleo,
al igual que la “promoción de mecanismos para mejorar la eficacia y
sostenibilidad energética”, incluyendo nuevas tecnologías y la eliminación de
barreras a combustibles alternativos, alentando el “diálogo entre importadores y
exportadores”. Fundamental resulta también la necesidad de mayores esfuerzos en
transparencia de los datos de los mercados petrolíferos principalmente en lo que
respecta a las reservas de combustible.

Y después de los problemas, las
posibles soluciones a los mismos. En este sentido, el FMI expresa la necesidad
de que EEUU encuentre una solución a su pesado déficit fiscal (que puede
provocar un desequilibrio del sistema financiero internacional), o que Europa
emprenda las reformas estructurales necesarias o que Japón haga lo propio en el
campo de la consolidación fiscal.

Entre las propuestas del Comité
también se encuentran la promoción de políticas para la reducción de los
desequilibrios globales, controlar el impacto que los altos precios del petróleo
puedan ocasionar en los países más vulnerables, gestionar políticas de respuesta
a una potencial presión inflacionista y asegurar la sostenibilidad a medio plazo
del marco fiscal.

La deuda de los países pobres
quedó en segundo plano


Qué duda cabe de que el problema del precio
del petróleo consiguió ensombrecer la deuda de los países pobres y su
imposibilidad para hacer frente al pago. A pesar de ser otro de los objetivos
fundamentales de la reunión, pasó a un segundo plano la propuesta expresada en
las primeras jornadas de la reunión de primavera sobre financiación de la deuda
y de la asistencia al desarrollo a través de la venta de las reservas de oro del
FMI.

En cualquier caso, respecto a este tema, Brown afirmó que “no se ha
desechado ninguna fórmula” y garantizó que “habrá nuevos recursos adicionales en
los próximos meses” avanzando que en la próxima reunión del G7 en Gleneagles
(Reino Unido) habrá nuevas incorporaciones a las propuestas de alivio y servicio
de la deuda de los países pobres como las realizadas ya por Reino Unido, Canadá
y Países Bajos.

Rodrigo Rato muestra su
disgusto


Y mientras el FMI se dedica a buscar soluciones a los
problemas económicos del mundo y a dar consejos a los diferentes países para
paliar estos problemas, sus enseñanzas caen en saco roto. En este sentido, el
director gerente del FMI, Rodrigo Rato, se mostró muy disgustado con los líderes
de las principales economías por la tardanza en adoptar medidas para corregir el
desequilibrio mundial por cuenta corriente. No sólo no ha mejorado la situación,
sino que además, “los desequilibrios mundiales han aumentado, incrementando el
riesgo de cambios abruptos en los tipos de interés y en los flujos de capital”,
señaló Rato. Tal es así, que “la ausencia de medidas creíbles para dar solución
a las causas subyacentes de estos desequilibrios apuntan a una escasa mejora” de
cara al futuro.

El disgusto de Rato se plasma, por ejemplo, en que EEUU
ha alcanzado el nivel récord de déficit por cuenta corriente, que ascendió en
2004 al 5,7% del Producto Interno Bruto (PIB) y que sigue creciendo. Hasta
ahora, Washington no ha tenido dificultad en financiar este agujero pidiendo
dinero prestado en el extranjero, pero “un aumento continuado de las
obligaciones externas conllevará un incremento de los riesgos”, señaló el
director gerente del FMI.

El temor del Fondo Monetario Internacional
(FMI) es que los inversores extranjeros comiencen a dudar de lo acertado de
comprar activos en dólares. Esto causaría un desplome de la moneda
estadounidense y obligaría a la Reserva Federal a subir las tasas de interés de
forma más drástica para garantizar la entrada de fondos en EEUU.

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