La creación de un Estado Palestino y la paz con Israel traería para ambos Estados un “dividendo de paz” que supondría un aumento del 25 por ciento en el PIB de ambos, según el informe ´Más allá del conflicto, el impacto económico de la paz en palestinos e israelíes´, elaborado por Portland Trust y presentado este martes en la capital de España- Madrid.
La construcción y el turismo serían los sectores más beneficiados
Si se lograra una inversión privada de 100 millones de dólares (77,8 millones de
euros) al año durante cinco años, dice el informe, podrían crearse 1,2 millones
de empleos en los territorios palestinos. Precisamente una de las decisiones de
la conferencia celebrada en Londres el 1 de marzo fue crear un fondo de garantía
por 100 millones de dólares al año para respaldar los créditos que puedan
solicitar las empresas palestinas.
El documento hace hincapié en que la
recuperación económica debe tener como foco principal el sector privado
palestino, ya que la ayuda internacional por sí sola “no puede ser la base para
una creación de empleo sostenida”.
Según el estudio, la firma de un
acuerdo de paz entre palestinos e israelíes requeriría una ayuda internacional
de 600 millones de dólares (467 millones de euros) en apoyo a la Autoridad
Palestina; entre 350 y 400 millones de dólares (entre 272 y 311 millones de
euros) tendrían que destinarse a necesidades humanitarias y entre 500 y 1.000
millones de dólares (entre 389 y 778 millones de euros)al año a la
reconstrucción y el desarrollo del nuevo Estado. Así, éste podría contar con
entre 1.500 y 2.000 millones de dólares al año (entre 1.167 y 1.556 millones de
euros), pero “esta ayuda no durará más de cinco años”.
En cuanto al
sector público, “probablemente llegue a un nivel de saturación, y hay un riesgo
de dependencia de la ayuda”, dijo el director de The Portland Trust, Jonathan
Kestenbaum. “El sector privado doméstico será la espina dorsal de la creación de
empleo”, añadió.
Los autores del informe, apuntó, quedaron “sorprendidos
de la capacidad de resistencia de la economía palestina, muy sorprendidos de su
capacidad de crecimiento”. Actualmente, en los territorios palestinos el sector
público emplea a 120.000 personas, frente a 366.000 del privado.
Además,
los palestinos son emprendedores –el 90 por ciento de las empresas tienen menos
de cinco empleados–, y la población palestina puede presumir de un nivel de
alfabetización superior al de otros países vecinos –el 90 por ciento de la
población sabe leer, frente al 60 por ciento en Egipto–. En los territorios
palestinos hay 11 universidades, con un total de 100.000
estudiantes.
Construcción y turismo serían
los sectores más beneficiados
Según Kestembaum, serían
seis los sectores más beneficiados del desarrollo económico propiciado por un
acuerdo de paz, empezando por la construcción (la reconstrucción de los
territorios sería la primera fuente de empleo a corto plazo para los palestinos)
y el turismo, incluido el turismo religioso de cristianos, musulmanes y judíos,
un mercado potencial de 2.000 millones de personas.
Las llegadas de
turistas tanto a los territorios palestinos como a Israel han caído desde la
segunda Intifada (que comenzó en septiembre de 2000). En 1999, los 317.000
visitantes de Gaza y Cisjordania gastaron 814 dólares (633 euros, al cambio
actual) por persona, por encima de las cifras correspondientes a Marruecos o
Egipto. En Israel, el gasto fue de 1.000 dólares (778 euros) por
turista.
Además, otros sectores clave en el desarrollo económico serían
la producción y venta de piedra y mármol –un sector valorado en 450 millones de
dólares (350 millones de euros), un 5 por ciento del PIB, que emplea a 15.000
trabajadores cualificados–, y la agricultura –9 por ciento del PIB palestino y
60.000 empleados.
Por último, están los campos de la tecnología de la
información –hay 80 empresas del sector en los territorios– y el gas natural.
En 1999 se descubrieron en la costa de Gaza reservas que podrían estar valoradas
en 5.000 millones de dólares (casi 3.900 millones de euros).
Tras la
presentación del informe, que tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino, el ex
ministro israelí y actual vicepresidente del Centro Internacional de Toledo para
la Paz Shlomo Ben Ami, recordó que tras los acuerdos de paz de Oslo (1993) el
apoyo económico internacional se centró en las instituciones, pero la situación
ha demostrado que “no habrá paz en la región sin estabilidad económica, y sin
desarrollo económico”.
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