Política

La desigualdad social, asignatura pendiente en América Latina

Brasil y Guatemala son los países latinoamericanos en los que la desigualdad es mayor según revela un informe del BM presentado la semana pasada.

ESTUDIO
Brasil, Guatemala, Colombia y México son los países Latinoamericanos con un
nivel mayor de desigualdad en la distribución de la riqueza. Así lo revelan los
datos del último informe de Banco Mundial denominado “Desigualdad
en América Latina y el Caribe, ¿ruptura con la historia?”
que fue presentado
a finales de la semana pasada.

Este trabajo utiliza como indicador el
coeficiente de Gini, guarismo que mide el grado de desigualdad en la
distribución de ingresos en las sociedades. Así, Brasil, con un indicador de 59
sería el país que más sufre este mal social. Le siguen Guatemala, con un 58,3;
Colombia, con el 57,6; Chile, el 57,1 y México, con un 54,6. En el otro extremo
se ubican, como los más equitativos, Costa Rica y Uruguay.

En el caso de
Brasil, y teniendo en cuenta datos concretos, el 10% de la población más rica
recibe más de 47% del ingreso total, mientras que el 20% de los ciudadanos más
pobres no llegan ni a recibir el 3%. Siguiendo este ejemplo, en Guatemala el 10%
de la población más pudiente obtiene el 46,8% de los ingresos del país, mientras
que el 20% más pobre solo puede acceder al 2,4%.

Causas y consecuencias

Michael Walton, asesor
regional para la pobreza y el desarrollo humano del Banco Mundial, y uno de los
autores de este trabajo, afirmó en la presentación del mismo que la consecuencia
más grave de la desigualdad en la distribución de los ingresos es que genera
niveles muy bajos de cohesión social lo que provoca conflictos y violencia.


Por otro lado, estas circunstancias han causado un fuerte debilitamiento
en el tejido institucional de Latinoamérica, lo que han aprovechado los sectores
más poderosos para seguir amasando cada vez mayores riquezas.

Una de las
causas de este problema es, según el estudio, el pasado colonial de toda la zona
y, sobre todo, las situaciones de dependencia creadas entre los colonos europeos
y la población local.

Según subrayo Walton, “a pesar de los cambios
políticos, sociales y económicos que tuvieron lugar durante el siglo pasado,
estas fuentes de desigualdad se mantienen en la actualidad, si bien es cierto
que con modalidades institucionales diferentes”.

Posibles soluciones

Para resolver esta
situación, o por lo menos mejorarla, el trabajo apunta en cuatro direcciones:
aumentar la carga tributaria, fortalecer el poder redistributivo del estado,
mejorar el gasto y profundizar en la democracia y la inclusión social.


Para que esto sea posible los gobiernos y los sectores sociales deben
impulsar medidas que incrementen las oportunidades de desarrollo de todos lo
habitantes.

De esta manera, el estudio apunta a políticas de
distribución de la tierra y de seguridad en los derechos de la propiedad que
beneficien principalmente a los sectores campesinos más empobrecidos.


Otra iniciativa importante sería democratizar la educación ya que este
servicio es “el mayor activo productivo que puede obtener la mayoría de la
gente”.

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