Leonid Kosachov, el jefe del Comité de Exteriores de la Duma, estableció ayer contactos para mantener consultas con China, en el caso de que Moscú y Washington acuerden usar conjuntamente el radar azerbaiyano de Gabalá como elemento del escudo antimisiles.
Escudo antimisiles
“Si somos socios de China, ese asunto debe ser objeto de un diálogo entre Moscú y Pekín”, declaró Kosachov a la emisora de radio nacional “Mayak”.
El diputado esgrimió que la necesidad de mantener consultas con Pekín se debe al hecho de que esa estación de radar situada a 250 kilómetros de Bakú, la capital azerbaiyana, cubre la totalidad de Eurasia, es decir, a China, India y Pakistán, las tres potencias nucleares.
Kosachov también resaltó que China “no tiene derecho a veto” en ese asunto, en referencia a que no puede impedir que Washington acepte la oferta de Moscú de explotar juntos Gabalá, para proteger de proteger a Europa de ataques con misiles.
Por otro lado, el responsable de asuntos internacionales de la Duma opinó que los chinos “deben estar interesados en que no haya problemas” en las relaciones entre Moscú y Washington.
Kosachov indicó, de este modo, que el objetivo ruso es impedir el despliegue de elementos del escudo antibalístico estadounidense en Europa del Este, en particular, un radar en la República Checa.
En lo que se refiere a otro elemento de ese escudo (cohetes interceptores que Washington planea instalar en Polonia), “por el momento, Rusia no tiene argumentos de peso” contra esa iniciativa, apuntó.
La oferta de incluir la estación azerbaiyana de Gabalá en el escudo antimisiles, que Rusia explota desde 2002 de acuerdo a un contrato de alquiler por diez años, se la realizó el jueves Putin al presidente de EEUU, George W. Bush, en la cumbre del Grupo de los Ocho (G8) en Alemania.
La estación de radar de Gabalá, puesta en servicio en 1985, permite a Rusia controlar prácticamente todo el hemisferio sur, dado que su alcance de detección es de unos 6.000 kilómetros.
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