Hace sólo una semana, parecía seguro que Bolton se mudaría a Nueva York para bregar por los cambios importantes en la ONU que desea Bush. Pero su nominación fue puesta en tela de juicio, cuando senadores republicanos moderados dijeron que las nuevas acusaciones que enfrenta Bolton son razones válidas para recapacitar sobre su candidatura.
Poco respaldo a su candidatura para embajador en la ONU
El apoyo republicano a Bolton se quebró durante una audiencia del Comité de
Relaciones Exteriores del Senado de la semana pasada, y el presidente del grupo
decidió posponer la votación que Bolton podría haber perdido. Desde entonces, la
Casa Blanca ha defendido diariamente a Bolton y ha responsabilizado a la
oposición demócrata por lo sucedido.
Cada día han surgido nuevas
acusaciones de que Bolton criticaba a sus subordinados o se comportaba ´´como un
loco´´, como manifestó uno de sus viejos colegas, cuando era contrariado. Las
acusaciones se suman a un conocido pasado hostil de Bolton hacia la ONU y a las
alegaciones de que intentó presionar a analistas de inteligencia a que cambiaran
los hechos por razones políticas. El jueves se difundieron rumores de que el ex
secretario de Estado Colin Powell estaba sigilosamente contando a los senadores
republicanos vacilantes lo que él sabía sobre Bolton, subsecretario de Estado
para control de armas y seguridad internacional desde mayo del 2001.
Dos
de los principales periódicos estadounidenses aseguran que la mano del
secretario de Estado está detrás del atolladero en el que se encuentra en el
Senado la nominación de John Bolton para embajador en la ONU, pese a que el
presidente ha pedido personalmente a su partido que apoye la candidatura de este
«buen hombre» de «distinguida carrera y servicios a la nación».
El buen
hombre en cuestión es uno de los responsables de que la información sobre las
armas de destrucción masiva en Irak apuntara erróneamente a que Sadam Hussein
engañaba a los inspectores de la ONU para ocultar un enorme arsenal químico y
biológico. Pero como muchos otros que apoyaron la política de Bush en ésta y
otras controvertidas materias -Condoleeza Rice, Donald Rumsfeld, Michael
Chertoff, Alberto Gonzalez y John Negroponte-, Bolton ha sido recompensado y
seleccionado para un cargo de mayor presencia pública que suele catapultar a sus
titulares.
La firma de Powell se echaba en falta en la carta de
recomendación firmada por siete secretarios de Estado o de Defensa, incluyendo
Rice y Rumsfeld. Una ausencia especialmente sospechosa dado que Bolton sirvió
como subsecretario del Departamento de Estado para control de armas durante su
mandato.
´´Creo que se cae´´, declaró Thomas Mann, experto en temas del
congreso y la presidencia del Instituto Brookings, un centro de estudios
políticos en Washington. No está claro, dijo Mann, si Bolton se retirará o será
la Casa Blanca la que lo haga.
El vicepresidente Dick Cheney pareció
respaldarlo más que nunca cuando habló con abogados de la campaña republicana el
viernes. ´´Si ser a veces duro, agresivo y mordaz fuera un problema´´, dijo
Cheney, “muchos miembros del Senado de EEUU no serían aptos para el
puesto´´.
A decenas de miles de kilómetros, desde la otra cara del
planeta, la secretaria de estado, Condolezza Rice, hizo un alto para defender
como el representante correcto en la ONU, a quien no quiso que la acompañara
como adjunto, tan pronto se convirtió en titular. Y por si fuera insuficiente el
propio presidente estadounidense, George W. Bush, calificó a Bolton de “el
hombre correcto en el momento correcto” para la vapuleada ONU.
Bolton no
ha efectuado declaraciones públicas desde que declaró ante el comité, el 11 de
abril. Ahora la atención se concentra en un miembro del comité, el senador
republicano George Voinovich. Voinovich dejó atónitos al presidente, el senador
republicano Richard Lugar –presidente del comité– y a sus colegas cuando
anunció durante la audiencia sus dudas sobre Bolton.
La Casa Blanca está
cabildeando ante Voinovich y a otros dos senadores republicanos del comité para
que respalden a Bolton, aunque hasta ahora Bush no ha participado en las
negociaciones. La Casa Blanca probablemente ofrezca información que contrarreste
las nuevas imputaciones a Bolton, manifestó Allan J. Lichtman, profesor de
historia política en la American University.
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