Frente a las pugnas partidistas y vacías de los candidatos a las elecciones vascas, la Fundación para la Libertad ha elaborado un documento en el que enumera los problemas reales de los ciudadanos y pide el cambio político en Euskadi.
PARA RESOLVER LOS PROBLEMAS REALES
Mientras los diferentes candidatos a las elecciones vascas que se celebran el 17 de abril se enfrentan en los medios de comunicación para “rascar” algunos votos a costa unos de otros, los problemas reales de los vascos parecen no tener mayor importancia. En este sentido, la Fundación para la Libertad ha querido hacer un pequeño “paréntesis” en estas luchas partidistas para llamar la atención de los políticos hacia los problemas que efectivamente sufren a diario los ciudadanos y que deben ser la prioridad de los ganadores, a partir del 18 de abril.
La Fundación para la Libertad, en su manifiesto enumera algunos de los datos que se ocultan en campaña electoral. Entre ellos, por ejemplo, que 4.000 familias viven por debajo del umbral de la pobreza, o que el 94% de los contratos laborales firmados en 2004 eran temporales (más de la mitad de ellos, de menos de 3 meses). Algo tan cotidiano como los precios de la cesta de la compra y de la vivienda, pueden adquirir una gran relevancia si se tiene en cuenta que son los más altos de España, o que un joven vasco dedicará el 100% de su sueldo durante 16 años para poder pagarse el piso.
No menos relevancia, aunque los enfrentamientos entre los candidatos le hacen sombra, puede tener el hecho de que los profesionales sanitarios del País Vasco sean los más desmotivados de toda la administración, o que 157 profesores de Institutos públicos se encuentren encerrados desde hace semanas porque pueden perder su puesto de trabajo por no hablar euskera.
Cifras en mano, la Fundación para la Libertad denuncia que al menos 15.000 personas de entre 25 y 45 años abandonaron Euskadi en 2004 para buscar trabajo, dato que se suma precupantemente al hecho de que los jóvenes vascos sean los europeos que más tardan en independizarse de su familia.
La Fundación suma todos estos problemas al hecho de que no hayan llegado al Parlamento vasco ni la mitad de las leyes prometidas por el partido en el Gobierno (el PNV) al inicio de la Legislatura para pedir una transición política en el País Vasco de cara a las próximas elecciones. Sumado, claro está, a la lacra del terrorismo que sigue siendo la principal preocupación de la sociedad vasca.
San Gil defiende el modelo alavés
Entre los candidatos que se presentan a las elecciones del 17 de abril, ha destacado María San Gil (del Partido Popular) como gran defensora del cambio político en Euskadi. San Gil cree que ha llegado el momento de preocuparse por los problemas reales y cotidianos que soportan los vascos, al margen de los grandes debates políticos, muchas veces etéreos, que poco o nada pueden ayudar a soportar las necesidades diarias.
En este sentido, San Gil defiende que “todos y cada uno de los votos” que se depositen en las urnas sirvan para frenar “el proyecto de ruptura al servicio del nacionalismo y para cimentar un futuro mejor”. La candidata del PP aboga por un “modelo alavés de convivencia, de libertad y de solución de los problemas reales de los ciudadanos”. Y es que, a su juicio, Alava es la “única provincia que no está al servicio del nacionalismo” y , por eso, “crece más que Guipúzcoa y Vizcaya, se crea más empleo, hay mayor tasa de empleo femenino y de natalidad y tiene el mejor PIB de la Comunidad Autónoma”.
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