Los precios de los alimentos en abril han reducido su crecimiento un 0,4% según los datos del IPC armonizado, pero la inflación seguirá alta mientras los países exportadores no dejen de poner trabas al comercio.
El origen de la inflación es sobre todo internacional y no necesariamente español. Esto quiere decir que los precios seguirán altos si hay escasez de alimentos en todo el mundo y si los países exportadores continúan poniendo barreras para que sus productos salgan al exterior.
La escasez no debería durar mucho tiempo si se toman las medidas adecuadas. Es decir, si se les deja vender caros sus cultivos a los agricultores de los países en desarrollo. De este modo, el mercado se ajustaría sin mayores problemas: el dinero procedente del alza de los alimentos se volvería a invertir en la siembra, y el aumento de las cosechas reduciría los precios de los alimentos durante el próximo año.
La mayor parte de los países productores, con Brasil a la cabeza, han decidido impedir que sus jornaleros puedan exportar, porque piensan que así garantizarán el abastecimiento de sus nacionales. Sin embargo, lo que provocarán es la bajada de los precios de sus alimentos y que sus propios agricultores siembren cada vez menos. La escasez en todo el mundo irá a peor.
España y la Unión Europea dependen de las materias primas que importan. Si los países exportadores continúan impidiendo que sus agricultores se hagan ricos gracias al comercio con las naciones desarrolladas, la inflación española seguirá por las nubes aunque no llegue al 5 por ciento.
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