Política

La inmigración, un desafío más para la agenda doméstica de Bush

El presidente George W. Bush prometió emplear todo su capital político para el avance de la reforma migratoria pese a la oposición del sector más conservador de su propio Partido Republicano, pero reiteró que no se trata de conceder la “ciudadanía instantánea” a los millones de indocumentados que residen en este país.

Entrevista concedida al diario capitalino The Washington Times
Bush formuló las declaraciones en una entrevista concedida al diario capitalino The Washington Times en la cual toca el controvertido tema que forma parte de la agenda doméstica de su segundo período presidencial que inicia el próximo jueves 20 de enero.

Los grupos pro-inmigrantes recibieron las declaraciones con un “optimismo cauteloso” porque Bush ha hecho promesas previamente que nunca se han concretado. Precisamente en enero de 2004, hace un año, el Presidente pronunció un discurso sobre la necesidad de reformar el maltrecho sistema migratorio. Durante la pasada campaña presidencial hizo más promesas y nada ha sucedido. Quisiera ser optimista, pero las promesas que ha anunciado en el pasado no han sido sostenidas con acciones concretas”, declaró Michele Waslin, analista de asuntos migratorios del Consejo Nacional de la Raza (NCLR).

En el primer período presidencial de Bush, la esperada reforma migratoria quedó relegada a un limbo legislativo tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 dado el hecho de que algunos de los secuestradores aéreos del 9/11 estaban en el país con visas vencidas. El lazo inmigración-terrorismo quedó establecido y por eso incluso las medidas migratorias que tienen apoyo bipartidista en el Congreso no han avanzado. Por otro lado, Bush declaró que del mismo modo que está invirtiendo capital político en la reforma del Seguro Social, lo hará en la reforma de inmigración.

“Mire, sin importar si usted está de acuerdo o no con esta solución, nosotros [el país] tenemos un problema en Estados Unidos cuando aquí hay ocho millones de trabajadores indocumentados”, afirmó Bush. “Yo creo que el Presidente tiene que prestar atención a los grandes temas y resolver los grandes problemas… Obviamente vamos a tener que trabajar en esto, como en el Seguro Social.

Esto requerirá el gasto de capital”, agregó el primer ejecutivo. “Tenemos personas que viven en la sombra de nuestra sociedad y una Patrulla Fronteriza que no se da abasto porque está llegando un enorme flujo de personas. El sistema se arruinó… y yo creo que legalizando los trabajos aliviaremos mucha presión en nuestras fronteras”, sostuvo Bush.

Por otro lado, el Presidente reiteró que se opone a conceder lo que llamó “ciudadanía instantánea”, es decir, una amnistía, aunque muchos republicanos consideran que cualquier reforma migratoria equivale a una amnistía.

“Si ellos [los indocumentados] quieren tener la ciudadanía, necesitan ponerse en la fila, como ya lo han hecho otras personas. Y si el Congreso está preocupado por el alto número de solicitantes de ciudadanía de ciertos países, debe cambiar esa parte de la ley”, declaró Bush.

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