Es lo que dice Philippe Dauman, el jefe de Viacom, conglomerado mediático estadounidense. El debate se reabre tras el gran evento televisivo del año: la Super Bowl. Este evento reúne a un tercio de los americanos frente al televisor y por lo tanto la cifra invertida en publicidad es astronómica.
Sin embargo, ¿cuánta gente ve realmente la televisión? ¿Cuántos lo hacen por la vía tradicional o por nuevas vías como pueden ser las tabletas? De los tres millones, que se estima que vieron la Super Bowl por la señal de la web de la CBS, ¿cuántos lo estaban viendo también por televisión? No hay respuestas fáciles. El propio Dauman afirma que acertar con las mediciones televisivas es tan difícil como para los jugadores ganar la Super Bowl. De lo que digan los índices de audiencia dependerá hacia dónde se dirigirán los 75.000 millones que los anunciantes dedican cada año a la publicidad en la televisión americana.
Datos de Nielsen, líder en medición de audiencias, muestran que los ratings de cable y de difusión en los Estados Unidos se han reducido en un 8% entre los jóvenes entre 18 y 24 años de edad, en comparación con el año anterior. Pero, como comenta The Economist, estos datos son inciertos ya que no se sabe con exactitud si los jóvenes pueden estar simplemente viendo los mismos programas en otros dispositivos más difíciles de rastrear como puede ser un Ipad. Sin que se sepa realmente si ese 8% ha dejado de ver la televisión, es probable que los anunciantes que se quieran dirigir a ese sector juvenil puedan buscar otras vías de acceso, provocando un descenso de ingresos para las cadenas de TV.
El hecho es que en la actualidad los niveles de audiencia no incluyen a grupos de espectadores que ven la televisión por internet. Nielsen se ha comprometido a tratar de medir a este sector de audiencia, ya que han surgido nuevos servicios web que han permitido a la gente ver los canales de televisión sin una suscripción de cable o una antena. Por otro lado la empresa también ha prometido medir la audiencia televisiva en iPads y otros dispositivos móviles en el futuro.
Nielsen ha anunciado, según informa The New York Times, que en su muestra de hogares para medir la audiencia televisiva incluirá “aquellos que reciben Internet de banda ancha y lo conectan a un aparato de televisión”. Esta decisión sólo es un pequeño paso que apenas tendrá impacto inmediato, ya que tan sólo el 0,6% de los hogares estadounidenses entran en esta nueva definición.
Las empresas de televisión están descontentas ya que ven que un alto porcentaje de su audiencia está en internet y, sin embargo, los medidores no se lo reconocen. Este hecho está provocando fricciones entre las grandes empresas de comunicación y Nielsen, que tiene hoy casi el monopolio de esta actividad.
Además el futuro de la pantalla de televisión es incierto. El concepto televisor está evolucionando y un PC o un Ipad pueden empezar a ser incluidos dentro de este campo. En la actualidad todavía no es habitual sustituir la televisión por otros medios digitales que permitan ver los mismos contenidos, pero se prevé que en los próximos años esto empiece a suceder.
En definitiva, nos encontramos ante un panorama incierto que exige que el modelo actual de medición de audiencias se adapte a las nuevas tecnologías, al mismo ritmo que lo hacen los consumidores.
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