La Policía Nacional española da por hecho que la muerte de Elisángela Barbosa, pareja sentimental del confidente que alertó en 2001 sobre la existencia en Asturias de una red ilegal de tráfico de explosivos, fue un suicidio, si bien los hechos serán objetos de investigación judicial.
El PP pide que se investigue a fondo
El diario ABC relata que la mujer de José Lavandera Villazón, el confidente de
la Guardia Civil conocido como “Lavandero”, falleció ahogada después de
permanecer cerca de una hora en el agua y sin que los cuatro agentes de Policía
que habían sido alertados activaran las alarmas para rescatarla. “Lorena”, de
nacionalidad brasileña, se había internado en el mar hacia las tres de la tarde,
frente a la playa de San Lorenzo, en Gijón.
Elisángela Barbosa
Guimanaraes, de 22 años murió ahogada ante la mirada de decenas de personas que
se encontraban en el paseo marítimo y de miembros de la Policía Nacional y de
los servicios de emergencia.
El inspector jefe de la Comisaría de Policía
de Gijón, Rafael Fernández, responsable de comunicación, dijo que todo indica
que la muerte de esta joven se debió a un suicidio que será investigado por el
juzgado de guardia de Gijón. Desde la Asociación Unificada de la Guardia Civil,
un portavoz pidió que se investiguen todas las circunstancias que han rodeado la
muerte de la joven «porque hay muchas dudas», si bien señaló que «posiblemente
no tenga relación con la trama investigada».
Los restos mortales de la
joven, que tenía con Lavandero un hijo de dos años, se encuentran en el
tanatorio de Gijón, donde a lo largo de la mañana se dieron cita familiares y
amigos.
El diputado del PP y miembro de la comisión de investigación del
11-M Jaime Ignacio del Burgo se preguntó ayer, en declaraciones a EP, por qué
tenía miedo la ex mujer del confidente «Lavandero», al tiempo que recordó que lo
único que hizo su antigua pareja fue comportarse cívicamente al denunciar unos
hechos delictivos y dejar «en evidencia» a la Policía cuando confesó a un
guardia civil que había acudido a la Comisaría de Gijón y nadie le había hecho
caso.
«Es evidente que esta señora había manifestado que tenía presiones
y miedo. Hay que preguntarse por qué. ¿Qué es lo que ha hecho “Lavandero”?,
¿contar que fue a la Policía y no le hicieron caso y que por eso se fue a la
Guardia Civil? “Lavandero” no ha hecho nada ilegal en este asunto. Ha puesto en
evidencia a algún cuerpo policial. ¿Dónde están las presiones, el miedo?”
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