El líder del FDP ha logrado los mejores resultados de su partido
Abiertamente homosexual, es un firme partidario del liberalismo económico .Pedirá una profunda reforma fiscal y podría entrar en conflicto con la CSU bávara .Tras los fracasos de 2002 y 2005 por fin ha conseguido entrar el el gobierno .Será con toda probabilidad vicecanciller y ministro de Exteriores
Guido Westerwelle
El líder del partido liberal (FDP), Guido Westerwelle, tenía dos aspiraciones en estas elecciones: finiquitar la gran coalición y ser el nuevo ministro de Exteriores de Alemania. Las urnas le han concedido su primer deseo y de las negociaciones postelectorales dependerá que se cumpla el segundo.
El cargo que se ha asegurado ya es el de vicecanciller, puesto que tradicionalmente ocupa en Alemania el líder del partido “pequeño” que se alía en coalición con otro más votado, en este caso, la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel.
De verbo fácil e ironía afilada, Westerwelle lideró durante los últimos cuatro años a la oposición del Parlamento alemán para posicionar a su partido. Nacido en 1961 y jurista de profesión, Westerwelle presidió las juventudes liberales entre 1983 y 1988 y seis años después accedió al puesto de secretario general. Fue en 2001 cuando ocupó la presidencia de la formación y un año después se postuló como candidato.
A diferencia de otros políticos alemanes, Westerwelle mantuvo durante años su homosexualidad en un discreto segundo plano, pese a que era sabido que convivía con otro hombre desde hacía años. Si bien no se ha pronunciado nunca en público sobre esa cuestión, ya como líder del partido liberal, empezó a acudir a actos públicos con su pareja Michael Mronz.
Lavado de cara
Se considera que Westerwelle es el responsable de haber ampliado la base electoral de los liberales hasta llegar al 15%, dando una imagen moderna que ha hecho que se convierta en una opción atractiva para los votantes jóvenes.
Sin embargo, sus comienzos fueron duros. En la campaña de 2002 se hizo famoso por repetir en programas de televisión y en su página web que lograría un 18% de voto, cuando finalmente se quedó en el 7,6%, lo que fue recibido con bromas y escarnio por los medios alemanes.
“Cuando eres joven cometes errores”, ha reconocido Westerwelle, que en 2005 se presentó con un programa adaptado a su base electoral – ejecutivos y profesionales – y logró casi un 10%, aún insuficiente para entrar en el Gobierno.
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