Los 148 miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) se preparan para celebrar entre el martes y el domingo en Hong Kong una reunión crucial para el proceso de liberalización iniciado en Doha en 2001, centrada en esta ocasión en la agricultura, las manufacturas y los servicios, tres asuntos que han sido objeto de grandes desacuerdos en las últimas semanas
La UE llega a Hong Kong decidida a no hacer más concesiones
En la reunión de esta semana participarán 6.000 delegados y 2.000 miembros de organizaciones no gubernamentales, y en ella el recientemente elegido director de la OMC, el ex comisario francés Pascal Lamy, se enfrenta a su primera prueba de fuego en el cargo.
Por un lado, los asuntos que se tratarán son controvertidos y, por el otro, la reunión de Hong Kong se produce tras una secuencia de fracasos en las negociaciones. Tras el compromiso de 2001 en Doha, en el que la OMC se comprometió a plantear negociaciones con el desarrollo como motivación, la reunión de septiembre de 2003 en Cancún concluyó sin acuerdo y con desorientación sobre lo que ocurriría en el futuro.
En esta sexta ronda, están en juego las subvenciones a la exportación y la ayuda interna con la que EEUU y la UE protegen sus productos agrarios. Frente a ellos, los países emergentes –India y Brasil al frente– y los exportadores agrarios –Australia– piden el levantamiento de estas barreras, a lo que desde Bruselas se les contesta solicitándoles concesiones en servicios.
Una de las posiciones más controvertidas sobre materia agraria es la de la UE, por el rechazo que ha sufrido tanto dentro como fuera de la Unión. Bruselas propuso, sin ánimo de hacer nuevas concesiones, la reducción de hasta el 60% en las tarifas arancelarias más altas a la agricultura, así como reducciones de entre el 35% y el 60% en las más bajas.
La propuesta agraria de la Unión Europea tiene resistencia dentro y fuera de Europa
De esta forma, la disminución media de los aranceles a los productos agrícolas será del 46%. De este recorte quedarán excluidos varios productos sensibles, como la carne de ternera, el pollo, el azúcar o las frutas y hortalizas.
Junto a esto, Bruselas mantiene el propósito de reducir en un 70% los subsidios internos a los agricultores y de eliminar todas las ayudas a la exportación en la fecha que se pacte, siempre que el resto de los países desarrollados haga lo mismo.
Por su parte, el Gobierno estadounidense se mostró más ambicioso con las ayudas a la exportación al comprometerse a acabar con ella en cinco años. Sobre los subsidios internos, Washington propone un recorte de hasta el 60%.
CRÍTICAS A LA PROPUESTA.
La propuesta de la UE ha sido criticada desde dentro y fuera de la Unión. El viernes, Francia decidió finalmente apoyar la propuesta comunitaria, aunque mantiene junto a otros trece países la firmeza a la hora de rechazar más concesiones en este ámbito. El propio presidente francés, Jacques Chirac, llegó a amenazar con el veto a cualquier acuerdo que excediese lo decidido en 2003 sobre Política Agraria Común (PAC).
Desde fuera, Estados Unidos ha sumado su rechazo al de los países emergentes. Tanto el secretario de Comercio, Rob Portman, como el secretario del Tesoro, John W. Snow, coinciden en que la “concesión dolorosa” norteamericana debe ir acompañada de gestos “significativos” de la UE y también de Japón.
Por su parte, el comisario de Comercio, Peter Mandelson, insistió en la necesidad de alcanzar un acuerdo “global, equilibrado y ambicioso” y en que la UE no hará más concesiones sin cambio en la postura de otros socios de la OMC.
En concreto, Bruselas defiende la necesidad de que países emergentes como Brasil o India cedan en otras áreas comerciales, como los servicios. Estos dos países ya se han mostrado de acuerdo con ser más generosos en industria y en servicios, pero de nuevo a cambio de concesiones por parte de los países ricos que incluyen un punto y final a las ayudas a la exportación agraria.
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