En setiembre de 2001 pasó algo más que un atentado terrorista. El derrumbe del World Trade Center inauguró una época de enfrentamientos entre Occidente y el mundo árabe de una violencia que no se veía desde las Cruzadas de la Edad Media. Naciones Unidas ha adoptado una estrategia global para combatir el terrorismo. Así lo aprobó en vísperas de conmemorar el quinto aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York.
El 11 de septiembre inauguró una época de enfrentamientos entre Occidente y el mundo árabe
Kofi Annan manifestó que “el próximo aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 debería servir para recordar solemnemente las consecuencias injustificables y atroces del terrorismo en todas las partes del mundo”.
El secretario general de Naciones Unidas hizo un llamamiento a todos los Estados miembros “a que rindan homenaje a las víctimas del terrorismo en todo el mundo, a través de la rápida implementación de todos los aspectos de esta estrategia”.
En el documento aprobado se recogen las resoluciones y decisiones tomadas anteriormente por la Asamblea General y por el Consejo de Seguridad, y se pide a los Estados miembros que se adhieran a los convenios y protocolos que se han puesto en vigor.
Las víctimas, lo más importante
Por primera vez en un plan estratégico de esta relevancia, se pide a los gobiernos del mundo que pongan en marcha un sistema de asistencia para las víctimas del terrorismo y sus familiares, con el fin de que puedan normalizar sus vidas.
Otras novedades que presenta la nueva estrategia hacen referencia a la creación de un equipo especial, dependiente del Secretariado de la ONU, para que coordine y dé coherencia a todas las iniciativas en la lucha contra el terrorismo que lleva a cabo la organización mundial.
Entre las medidas concretas, cabe destacar la creación de una base de datos sobre actos criminales en el campo de la biotecnología, así como acciones específicas para impedir el uso de Internet por parte de los terroristas.
Además, se estipula que los gobiernos garanticen que no conceden el asilo a personas vinculadas con organizaciones terroristas y que aumenten el control fronterizo para evitar el tránsito de sospechosos terroristas, armas y otros materiales susceptibles de ser usados en actos terroristas.
Prevención de atentados
Asimismo, se destaca que es crucial para prevenir el terrorismo impulsar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, con énfasis especial en la erradicación de la pobreza, y se alienta a la aplicación de programas de integración social de jóvenes inmigrantes en países desarrollados.
El documento deja claro que todas las actuaciones que se lleven a cabo en la lucha contra el terrorismo en el mundo deben ajustarse al derecho internacional y concretamente respetar los derechos humanos.
Presencia española en las negociaciones
El embajador español, Juan Antonio Yañéz-Barnuevo y su colega de Singapur, Vanu Golapa Menon, presidieron las intensas negociaciones, que empezaron a finales de abril para elaborar el documento, labor que ha sido ampliamente elogiada: “Es un gran día para la ONU, porque se ha podido aprobar por consenso esta estrategia, que representa un hito en la historia del organismo mundial”, declaró el embajador español.
Yañez-Barnuevo resaltó que el documento está “vivo” y que su aplicación se revisará periódicamente, por lo que se espera que al cabo de dos años se vuelva a discutir en la Asamblea General para introducir nuevas medidas: “Su aprobación representa también una victoria para la Asamblea General, ya que muchos países consideraban que el Consejo de Seguridad había tomado la delantera y monopolizado el tema de la lucha antiterrorista”.
La Asamblea General había perdido peso en este asunto ante la incapacidad, por discrepancias políticas y legales entre los países, de concluir la elaboración de una Convención Global sobre el Terrorismo Internacional. Pese a que se unieron al consenso, algunos países expusieron sus reservas al documento, por considerar que da pie a ciertas ambigüedades y a interpretaciones erróneas.
Concretamente, criticaron que no se haya definido el controvertido término de “terrorismo”, que no haya una diferenciación con los actos que llevan a cabo algunos grupos en territorios ocupados, y que no se mencione tampoco el “terrorismo de Estado”. J.N.P.
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