El Consejo de Seguridad de la ONU ha decidido, tal y como pedía el Gobierno de Eritrea, retirar a los “cascos azules” occidentales desplegados en ese país y trasladarlos a Etiopía.
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Martes, 21 de julio 2026

El Consejo de Seguridad de la ONU ha decidido, tal y como pedía el Gobierno de Eritrea, retirar a los “cascos azules” occidentales desplegados en ese país y trasladarlos a Etiopía.
Salen del país 180 casos azules y el personal civil de la ONU
El pasado 6 de diciembre, las autoridades de Eritrea dieron un plazo de diez días para que los cascos azules y personal civil de la misión de la ONU (UNMEE) que proceden de EEUU, Canadá y Europa, incluida Rusia, abandonaran el país.
El Consejo decidió, por razones de seguridad, aceptar esta petición y trasladar al país vecino a los 180 observadores militares y civiles afectados, según una declaración presidencial.
La misión, integrada por 3.300 efectivos, vigila la frontera de 1.000 kilómetros entre Etiopía y Eritrea, mientras ambos países llegan a un acuerdo sobre el trazado definitivo de la línea divisoria.
En la declaración, el Consejo anuncia que próximamente revisará todas sus operaciones en la zona, en tanto que el embajador de Estados Unidos ante la ONU, John Bolton, dijo que esta organización podría llegar a retirar todas las tropas.
El texto condena firmemente la actitud “inaceptable” de Eritrea de poner restricciones al movimiento del personal de la ONU, lo que compromete tanto su capacidad de actuación como su propio futuro.
Bolton rechazó la actitud de Eritrea ya que considera que Asmara culpa a los cascos azules de que Etiopía no haya cumplido con sus obligaciones establecidas en los acuerdos de paz de Argel del 2000 y la demarcación fronteriza dictaminada en el 2002.
Además, lamentó la “falta de voluntad o la incapacidad” del Consejo que no ha podido enfrentarse en estos tres años a Etiopía y obligarle a cumplir con estos acuerdos.
Las tensiones entre Eritrea y Etiopía aumentaron hace un mes, cuando el Gobierno eritreo impuso restricciones en el uso de helicópteros y vehículos por tierra a los efectivos de la UNMEE, lo que fue rechazadado por la ONU.
Paralelamente, la UNMEE advirtió de que, según informaciones sobre el terreno, tanto Etiopía como Eritrea habían movilizado sus soldados hacia la frontera, lo que despertó el temor a que ambos países puedan enzarzarse en una nueva guerra.
Eritrea se independizó de Etiopía en 1993, pero las disputas fronterizas provocaron una guerra entre 1998 y 2000 que acabó con la vida de 100.000 personas.
Las dos naciones firmaron un acuerdo de paz el 12 de diciembre de 2000 en Argel, pero todavía está pendiente la demarcación definitiva de la frontera común.
Aunque los dos países aceptaron inicialmente el dictamen de la Comisión Fronteriza del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, Etiopía dio después marcha atrás y pidió una nueva alternativa, lo que irritó a Eritrea.
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