La oposición de derecha está utilizando la necesidad de la candidata oficialista Michelle Bachelet de contar con votos de los comunistas para tratar de atemorizar al electorado de centro y atraerlo en la segunda vuelta presidencial del 15 de enero. En este sentido, el senador Juan Antonio Coloma aseguró que el desafío es si dentro de tres semanas ganará “la Alianza o la izquierda”.
La derecha afirma que si triunfa Bachelet gobernará sin contrapesos
La oposición de derecha está utilizando la necesidad de la candidata oficialista Michelle Bachelet de contar con votos de los comunistas para tratar de atemorizar al electorado de centro y atraerlo en la segunda vuelta presidencial del 15 de enero. En este sentido, el senador Juan Antonio Coloma aseguró que el desafío es si dentro de tres semanas ganará “la Alianza o la izquierda”.
Compiten por la presidencia el empresario Sebastián Piñera, representante de la Alianza por Chile, formada por dos partidos de centro y ultraderecha, y la socialista Michelle Bachelet, por la Concertación Democrática, una coalición de cuatro colectividades de centroizquierda.
La oposición afirma que si triunfa Bachelet gobernará sin contrapesos. Piñera sostiene que “se van a enfrentar una Concertación hegemonizada por la izquierda y con el Partido Comunista (PC) entrando por la ventana, y una Alianza amplia, capaz de convocar”.
El empresario necesita los votos del centro político e intenta conseguirlos enfatizando que Bachelet requiere el 5,4% de los votos obtenidos por los comunistas y sus aliados en la primera vuelta del 11 de diciembre para sumarlos al 46% que consiguió ella.
Si Bachelet conserva en la segunda ronda su votación de la primera, le bastaría con los sufragios comunistas, unos 335.000, para llegar a la presidencia.
Pero tampoco puede negociar abiertamente con el PC sin correr el riesgo de perder parte de los votos del centro político, especialmente los del Partido Demócrata Cristiano, dolido por la gran pérdida de diputados y senadores en las elecciones de hace dos semanas.
El senador ultraderechista Jovino Novoa afirmó que “está claro que en este momento va a influir más la izquierda, y el Partido Comunista, de lo que influyó antes en la Concertación”.
Los comunistas le hicieron cinco exigencias a Bachelet a cambio de sus votos, la principal, la modificación de un sistema electoral binominal que favorece la existencia de grandes bloques políticos, y que mantiene fuera al PC desde 1990, cuando retornó la democracia.
El gobierno envió a la cámara de diputados un proyecto para cambiar el sistema, pero fue rechazado por la abstención opositora, y se apresta a reenviarlo al Senado.
El senador opositor Hernán Larraín, dijo que la búsqueda de los votos comunistas motivó el envío del proyecto. “Lo único que quieren provocar es un hecho político para responder las exigencias comunistas”.
El gobierno del presidente Ricardo Lagos dijo que se trata de modificar un sistema injusto y recordó que lo mismo se hizo, sin éxito, en 1992 y 1997.
La oposición también agita el triunfo de la izquierda oficialista en las pasadas elecciones, que permitirá al gobiernismo ser mayoría en ambas cámaras a partir de marzo: el oficialismo tendrá 65 diputados y 20 senadores y la oposición 54 diputados y 17 senadores. Habrá un senador y un diputado independientes.
En el pasado, el triunfo oficialista en las urnas era trastocado por un decena de legisladores designados contemplados en la constitución heredada del ex dictador Augusto Pinochet, y reformada en septiembre último.
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