La oposición de Zimbabwe vuelve a desafiar hoy al Gobierno totalitario de Robert Mugabe en unos comicios para elegir a los miembros de su Parlamento. Sin embargo, Mugabe ha desplegado todos los medios a su alcance para evitar el juego limpio. Además de impedir la presencia de observadores internacionales, chantajea a la población con las ayudas alimenticias.
Zimbabue elige a los miembros del Parlamento
Hoy es un día histórico para la democracia en Zimbabue. Los grupos opositores
desafían el control político que desde 1980 ejerce Robert Mugabe y se participan
en unos comicios parlamentarios en los que la población también está dando una
lección ejemplar al mundo, pues destaca la normalidad frente a la violencia que
ha caracterizado votaciones anteriores.
Entre una población que supera
los 12 millones de habitantes, unos 5,8 millones de zimbabuos votarán hoy para
elegir a 120 representantes del Parlamento. El resto de escaños (treinta) siguen
cubriéndose a día de hoy por designación directa del presidente Mugabe. El
primer partido de la oposición, Movimiento para el Cambio Democrático, podría
incluso hacer frente a la Gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente
Patriótico. Antes de la votación el grupo opositor tiene 57 de los 120 escaños,
frente a los 62 del partido en el Gobierno.
No sería tan sorpresiva la
victoria del MCD, sobre todo si se tiene en cuenta que los anteriores comicios
parlamentarios (celebrados en 2000) tuvieron alguna que otra irregularidad. El
MDC obtuvo el 47% de los votos, frente al 48,6% del ZANU-PF, pero la oposición
fue perseguida políticamente y la limpieza de las elecciones fue puesta en duda
por observadores internacionales.
Falta de
información
Supuestamente para evitar cualquier tipo de duda esta
vez, el Gobierno ha impulsado la creación de nuevas instituciones cuya función
es supervisar y coordinar los comicios. Aunque se han aplicado algunos cambios
en la organización de la votación, estos cambios adolecen de los estándares de
naciones vecinas. Y es que, a pesar de los esfuerzos de Mugabe, la falta de
limpieza sigue empañando los comicios. Sobre todo por la falta de información,
la ausencia de prensa independiente, el control de la televisión pública y la
intimidación que sufren los corresponsales extranjeros.
Sin duda, el
hecho de que Mugabe haya prohibido la entrada de observadores electorales de la
UE, la Commonwealth y Estados Unidos hacen sospechar que el Gobierno no tiene
intención de jugar limpio, tampoco esta vez. Sin embargo, el veterano presidente
alega “manías persecutorias” hacia su persona, por parte de estos “países
blancos”, para negarles la entrada. Y es que a su juicio, el único interés de
los observadores internacionales es sacarle del poder.
El chantaje de Mugabe
La cosa se agrava si
tenemos en cuenta que la oposición ha denunciado la persecución de sus
seguidores y la utilización política de la ayuda alimentaria que entregan las
autoridades para “ganarse el voto”; de hecho, ha sido distribuida en menor
cuantía en los lugares donde el MDC tiene mayor apoyo. Los observadores
coinciden a la hora de pensar que esto puede restar votos a la oposición, ya que
en las comunidades rurales se teme que los votantes del MDC queden “marcados” y
no puedan recibir la ayuda alimentaria oficial. No en vano, según los datos del
Programa Mundial de Alimentos, más de la mitad de la población sobrevive gracias
a la ayuda alimentaria.
Zimbabue llega a los comicios en medio de la peor
crisis económica de su historia, con una hiperinflación de más del 100 por
ciento y, desde la reforma agraria que comenzó en 2000, con una severa caída de
la producción agrícola en un país que antes era denominado “el granero de
África”.
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