Política

La OTAN debate su futuro en Libia

El gobierno de transición ha pedido la OTAN que prolongue su misión más allá del 31 de octubre, como estaba previsto inicialmente.

A pesar de la caída de Gadaffi y de que Rasmussen había dado por finalizada la presencia en Libia, los miembros del gobierno de transición han pedido que la misión permanezca más allá del 31 de octubre no sólo para controlar a los leales a Gadaffi sino para llevar a cabo las tareas de reconstrucción.

Entre los aliados hay división al respecto, siendo Reino Unido y Francia los más proclives a prolongar la misión. Así se expresó Addel Jalil: Ahora que hemos logrado la victoria el pueblo libio aspira a que la OTAN mantenga sus operaciones hasta el final del año por lo menos” (El Mundo).

Ali Tarhouni, Ministro del Petróleo, fue de los primeros en apostar por la ampliación de la presencia de la OTAN, organización que no ha tomado una decisión al respecto ya que ha pospuesto para el viernes 28 de octubre la reunión prevista para hoy miércoles.
 

La Razón también nos ofrece las palabras y el deseo del Presidente interino:
“nosotros buscamos ayuda técnica y logística de los países vecinos y amigos”. Dentro de los países que han dado por concluida la misión destacan Estados Unidos, Canadá, España y Bélgica (El Periódico). Con todo ello, la premisa que prima entre los países occidentales se centra en la incertidumbre sobre lo que ocurrirá en Túnez y “la creciente preocupación” ya que al contrario de cuando tuvo lugar el inicio de la revuelta, ahora un sector de los rebeldes apuesta por la primacía de la Sharia.

En este punto, Trinidad Jiménez no cree que la sharia sea incompatible con la democracia (ABC).

Otro de los grandes problemas que el gobierno de transición y la propia OTAN tienen que resolver es el relativo al futuro del hijo de Gadaffi, Saif al Islam, quien antes de huir a Níger llamó en repetidas ocasiones a su padre (La Razón). Éste, según nos cuenta La Vanguardia, ha propuesto una solución: entregarse al Tribunal Penal Internacional, aunque sin olvidar que familiares de Gadaffi como su cuñado Al Senussi son reclamados por La Haya por crímenes de lesa humanidad (El Mundo).
 
En este sentido, entre los aliados tampoco ha gustado la forma en que los rebeldes acabaron con Gadaffi y ejemplo de ello es el punto de vista Trinidad Jiménez: “por muy sanguinario que fuera Gadaffi, tiene derecho a un juicio justo”

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