A pesar de haber hecho historia el jueves pasado al ser el primer laborista en obtener un tercer mandato, el primer ministro británico Tony Blair no atraviesa un buen momento. Esto porque la fuerte caída del apoyo a su partido le sigue penando y ha llevado a varios dirigentes laboristas a exigir al actual jefe del gobierno que deje el liderazgo de esa colectividad.
Enfrenta la oposición de unos 30 diputados laboristas
Según el periódico londinense The Sunday Times, entre los que exigen la salida de Blair no se encuentran sólo representantes del ala izquierda del partido, tradicionalmente opuestos al primer ministro, sino también figuras hasta hace poco consideradas leales.
La publicación británica asegura que al menos 30 diputados laboristas se oponen a la permanencia de Blair y exigen que dé un paso al lado para que asuma el actual ministro de Economía, Gordon Brown. Entre ellos está el legislador laborista por Londres, John Austin, quien reconoció a The Sunday Times que el primer ministro fue un factor negativo en estas elecciones y debería ser reemplazado. A Austin se suman varios legisladores laboristas que perdieron su escaño en la Cámara de los Comunes el jueves pasado.
No hay ambiente triunfalista este fin de semana entre los laboristas a diferencia de lo que ocurrió tras sus dos victorias anteriores (1997 y 2001), sino que parece predominar la acritud y el resentimiento.
Lejos de los focos de la actualidad, el primer ministro se dedicó el ayer y el sábado a la formación del Ejecutivo, que mantiene a varios pesos pesados del gabinete anterior y recupera a algún fiel como el ex titular de Interior David Blunkett.
Ni siquiera se dejó ver ayer en la ceremonia de colocación de una corona de flores ante el monumento a los caídos en el barrio del Gobierno en el 60 aniversario de la victoria en la Segunda Guerra Mundial, en la que estuvo representado por el nuevo titular de Defensa, John Reid.
Hasta ahora, Blair ha conseguido imponerse cuando desde sus propias filas se rebelaron los que no estaban de acuerdo en temas como las tasas universitarias o la guerra de Irak. Pero tras las elecciones parlamentarias celebradas el jueves, su poder ha quedado debilitado. La mayoría en la Cámara Baja se ha reducido de 165 escaños a 66.
Numerosos diputados del partido quieren que Blair entregue el cetro al ministro de Finanzas, Gordon Brown. “Tiene que pasar tarde o temprano”, señaló el diputado Ian Davidson, y el “Sunday Times” asegura que al menos 30 diputados del partido de Blair comparten esa postura.
Brown está considerado indiscutido príncipe heredero, y las opiniones coinciden en que Blair le debe a él el hecho de que su partido haya ganado un tercer mandato consecutivo.
Brown aparece ahora como la figura responsable del bienestar, la baja inflación y el poco desempleo.
El ex ministro laborista de Asuntos Exteriores Robin Cook, que instó el sábado a Blair a dejar paso a un sucesor antes de las elecciones locales de la próxima primavera, relacionó hoy directamente la pérdida de votos con la guerra de Irak.
´´La razón por la que los conservadores nos arrebataron escaños es porque perdimos también escaños en beneficio de los liberales demócratas´´, dijo Cook, que dimitió en marzo del 2003 en protesta por la entonces inminente invasión del país árabe.
´´Ahora estamos en la peligrosa posición de que el voto progresista en Gran Bretaña está dividido entre los laboristas y los liberal demócratas, y algunos, creo que sin razón, consideran que estos últimos están a nuestra izquierda´´, agregó.
Según el ex ministro, el desafío actual no es conquistarles más territorio a los conservadores, que no han conseguido levantar aún cabeza, sino recuperar a los que se pasaron en las últimas elecciones a los liberales.
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