Política

La periodista sudanesa acusada de vestir pantalones pagará una multa en vez de recibir latigazos

EP /EDE. – La periodista sudanesa Lubna Hussein fue declarada este lunes culpable de “indecencia” por vestir con pantalones, pero finalmente ha sido condenada a una multa y no sufrirá los 40 latigazos que había reclamado la acusación y que sí recibieron otras condenadas con anterioridad. Activistas sudanesas por los derechos de las mujeres se enfrentaron este lunes a los islamistas y a la Policía antidisturbios del régimen islamista-militar antes de que se abriera la sesión del juicio.

MUNDO / Protestas feministas en el juzgado

“Ha sido declarada culpable, pero nosotros sabemos que no lo es. Ha sido condenada a una multa de 500 libras sudanesas (145 euros)”, declaró Yasir Arman, un antiguo dirigente del desmovilizado grupo rebelde Movimiento para la Liberación del Pueblo de Sudán que asistió al proceso. Según Arman, el veredicto es anticonstitucional. Lubna Hussein se enfrentaba a una pena de 40 latigazos por vestir prendas consideradas indecentes por las autoridades. Arman precisó que el veredicto no incluye ninguna forma de castigo físico.


 


Hussein ha afirmado que la vestimenta que llevaba es respetable y que no infringió la ley. Otras diez de las mujeres arrestadas con ella se declararon culpables y ya han sido azotadas, según la ella.


 


El juez había retrasado la última sesión del juicio para investigar si Hussein tenía inmunidad ya que trabajaba como encargada de prensa para Naciones Unidas en el momento del arresto. Ella ya ha dicho que ha dimitido de su puesto en la ONU para eliminar cualquier tipo de inmunidad legal y así poder continuar con el caso, demostrar su inocencia y desafiar la ley sobre la decencia. Además, responsables de la ONU habían indicado que esta organización ya había señalado a Sudán que Hussein tiene inmunidad en cualquier tipo de procedimiento legal puesto que era su empleada en el momento de su detención.


 


Antes de que comenzara la sesión, la Policía actuó rápidamente para despejar la entrada al tribunal de Jartum, golpeando a algunas manifestantes con porras y deteniendo a decenas de mujeres que apoyan a Lubna Hussein, cuyo caso ha atraído la atención mundial desde su arresto en una fiesta el pasado mes de julio junto con otras doce participantes. El caso de Hussein se percibe como una prueba de la legislación islámica de Sudán sobre la decencia que, según muchas activistas, es imprecisa y da a los policías una excesiva libertad para determinar qué es aceptable y qué no lo es a la hora de vestir.


 


Lubna nos ha dado una oportunidad, es muy valiente. Miles de chicas han sido golpeadas desde la década de los noventa, pero Lubna es la primera que no se ha mantenido en silencio”, afirmó una de las manifestantes, Sawsan Hasan el Showaya. Cerca de 150 manifestantes, la mayoría mujeres con pantalones, se reunieron, portando pancartas, en los alrededores de este tribunal rodeado por un gran despliegue de fuerzas de seguridad y Policía antidisturbios armada con porras y escudos.


 


A las mujeres se enfrentaron más tarde decenas de hombres vestidos con ropajes islámicos tradicionales que comenzaron a gritar eslóganes religiosos y denunciaron a Hussein y a sus seguidoras, y las describieron como prostitutas, a la vez que pidieron un castigo duro para la juzgada.


 

Así, comenzaron los enfrentamientos, y uno de los hombres cogió una de las pancartas y la desgarró, un hecho que provocó la acción de la Policía antidisturbios, que empezó a golpear a los manifestantes. “Nos están golpeando, están intentando provocar en nosotros una acción violenta para que así puedan reaccionar y quitarnos de la calle (…), nunca pensé que esto sucedería”, aseguró una manifestante, Nahed Gubia.

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