Después de semanas de crisis social y política, los estudiantes y sindicatos han vencido. El presidente francés, Jacques Chirac, ha decidido sepultar el polémico Contrato de Primer Empleo (CPE). Mientras, el impulsor de la ley, Dominique de Villepin, sigue en su cargo, aunque eso sí, con su popularidad debilitada.
Se acrecienta la figura política de Sarkozy
A un año del fin de su mandato presidencial y para tratar de ayudar al primer ministro a salvar las apariencias, Chirac le atribuyó la paternidad de la fórmula por la que el CPE será “reemplazado” por medidas a favor de la inserción de jóvenes con dificultades para entrar en el mercado laboral.
Lejos del aspecto sombrío que presentaba por la mañana al anunciar ante las cámaras su derrota, es decir, que “no se dan las condiciones” para aplicar el CPE, un Villepin más relajado admitía por la noche, en el telediario de más audiencia de Francia, que la crisis ha sido “una prueba sumamente difícil” para él.
Prometió sacar las “lecciones” para seguir aportando “respuestas” al paro de los jóvenes, especialmente los menos cualificados, y propondrá a los agentes sociales, los estudiantes y el conjunto de los franceses tratar los problemas “paso a paso”.
Popularidad por los suelos
Ante los sondeos que muestran que está muy debilitado y que su popularidad ha caído a un 25% (como la del presidente), Villepin dijo que “siempre” ha indicado que “no tenía ambiciones presidenciales” y su “única misión” es la que le confió su mentor, Chirac: “aportar respuestas concretas a nuestros compatriotas”.
También sin inmutarse, Villepin aseguró que su Gobierno y el partido conservador gobernante, UMP, presidido por su rival y número dos del Ejecutivo, Nicolas Sarkozy, han estado “unidos” detrás de Chirac en esta crisis.
Sarkozy, que aspira a auparse al Elíseo en las elecciones de 2007 y que ha salido reforzado del conflicto, afirma en “Le Figaro” que no ha renunciado a su estrategia de ruptura ya que el país necesita “grandes cambios”, y asegura que Villepin “no sólo puede sino que debe seguir trabajando” desde el Gobierno.
La oposición de izquierdas, que celebró la “marcha atrás del poder”, echó la culpa a Chirac, Villepin y Sarkozy del “inmenso estropicio” de esta crisis.
La nueva ley
La propuesta para reemplazar el CPE fue introducida por la UMP en la cámara de los diputados, que puede empezar a debatirla, con vistas a adoptarla esta semana, antes de las vacaciones de Pascua.
Mientras los dirigentes y su mayoría conservadora tratan de pasar rápidamente la página de la crisis que ha tenido a Francia en vilo durante dos meses, la intersindical que ha liderado la campaña por la retirada del CPE cantó victoria por este “auténtico éxito”, fruto de la “determinación” y “unidad de acción” del movimiento.
Pero seguirá “vigilante” hasta que la nueva ley esté votada y promulgada y, en ese marco, se mantienen las manifestaciones de estudiantes convocadas. Fuente: Agencias.
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