Un enorme tronco fue colocado en una de las vías del tren que el 29 de abril de 1970 conducía a la reina a la ciudad de Orange, en el Estado de Nueva Gales del Sur (sureste), relató el ex policía Cliff McHardy a la prensa local.
Entre los sospechosos estaba el IRA
La reina Isabel II de Inglaterra salió indemne en 1970 de un intento de asesinato en Australia, donde unos desconocidos intentaron provocar el descarrilamiento del tren en el que viajaban la soberana y su marido, el príncipe Felipe, asegura ahora un policía jubilado.
Un enorme tronco fue colocado en una de las vías del tren que el 29 de abril de 1970 conducía a la reina a la ciudad de Orange, en el Estado de Nueva Gales del Sur (sureste), relató el ex policía Cliff McHardy a la prensa local.
El tren, que avanzaba lentamente, chocó con el obstáculo a la altura de la ciudad de Bowenfels, en las Montañas Azules, a 150 kilómetros al noroeste de Sidney, pero no descarriló.
“Pusieron en la vía un tronco de unos dos metros de largo”, afirmó McHardy, de 81 años, a la cadena de radio australiana Macquarie.
“El tren de la reina chocó con él y lo arrastró unos 150 metros en dirección de la estación de ferrocarril de Bowenfels, pero por suerte no descarriló“, agregó.
Especialista de los ferrocarriles declararon a la policía en aquel entonces que la reina sólo se había salvado de la catástrofe porque su tren no viajaba a toda velocidad. “Según los expertos, si el conductor hubiese puesto el tren a toda máquina, habría descarrilado”, afirmó McHardy.
Entre los sospechosos señalados en la investigación figuraban simpatizantes del Ejército Republicano Irlandés (IRA), en lucha entonces contra la dominación británica en Irlanda del Norte, afirmó McHardy al diario local The Lithgow Mercury.
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