Política

La reorganización de la seguridad en la ANP no acaba con la crisis

La designación como responsable de la Seguridad Nacional del sobrino de Arafat ha provocado protestas, ya que se considera un corrupto.

CRISIS PALESTINA
El presidente de la Autoridad Palestina, Yasir Arafat, pretende entrevistarse en Ramala con su primer ministro, Ahmed Qurea, para intentar solucionar la crisis surgida después de la dimisión de éste, según ha informado el ministro palestino para las Negociaciones, Saeb Erakat.

Según Erakat, la intención de Arafat es “discutir sobre dos puntos principales, en primer lugar sobre la dimisión de Qurea y en segundo lugar sobre la crisis de seguridad”. Qurea condiciona su permanencia al frente del Consejo de Ministros a que el presidente le transfiera el control del aparato de seguridad para implementar una serie de reformas, entre ellas la unificación de sus trece organismos.

Dimisión ante el caos

Qureia decidió presentar su renuncia el pasado sábado, un día después de que grupos palestinos secuestraran a dos altos mandos policiales de la Franja de Gaza y a cuatro trabajadores humanitarios franceses, en protesta por la corrupción imperante en los cuerpos de seguridad palestinos. “Esto es un caos sin precedentes”, dijo Qureia poco después de dimitir y tras criticar el “total descontrol” de los servicios de seguridad palestinos.

Esta decisión ha provocado una profunda crisis institucional de la ANP que Arafat intentó solucionar el mismo sábado con una serie de reformas en la estructura de seguridad para detener los secuestros y nombró a su sobrino Musa Arafat como nuevo titular de la cartera.

Sin embargo, este nombramiento llevó a miles de palestinos a las calles de Gaza, desafiando el Estado de Emergencia, para protestar contra la designación de quien es considerado un miembro de la “vieja guardia” ampliamente vista como corrupta por la población.

Las “vacas sagradas”

Así las cosas, el viceministro palestino de Asuntos Civiles y miembro de Al Fatá, Sofian Abu Zida, declaró ayer a la radio militar israelí, que “el presidente de la ANP ha dejado de ser una vaca sagrada para los palestinos. Se le respeta por que representa un símbolo de la lucha palestina, pero se está empezando a cuestionar mucho su gestión”.

Por su parte, el nuevo titular de la Seguridad Nacional, el coronel Arafat, prometió reorganizar en breve las fuerzas de seguridad y formar nuevas unidades militares como parte de unas reformas a las que será sometido el aparato de la seguridad a cargo de la ANP, y personalmente bajo control de Arafat.

La confianza de los países de la Liga Árabe

El pasado jueves, el enviado de la ONU para Medio Oriente, Terje Roed Larsen, ya anunció que la ANP se dirige a la debacle por la falta de voluntad política de Arafat para llevar a cabo las reformas exigidas por la comunidad internacional.

Así, el Servicio de Seguridad de Egipto, encabezado por el general Omar Suleimán, exigió recientemente al septuagenario líder palestino una serie de reformas en el aparato de seguridad, reducir de trece a tres sus organismos y ceder el control personal que ejerce sobre ellos y sus alrededor de 40.000 efectivos.

Según analistas palestinos, Egipto puede condicionar su asistencia a que Arafat transfiera sus atribuciones absolutas sobre los organismos palestinos de seguridad. De momento, fuentes del Gobierno de Arafat han anunciado que ha accedido a reducir el número y poner a esos organismos y sus fuerzas bajo la supervisión del Consejo Nacional de Seguridad, que él preside.

Sin embargo, esta decisión, aparentemente, no satisfizo a las autoridades egipcias, que parecían haberse distanciado del “rais”.

De todas formas, un portavoz del Gobierno de El Cairo llamó hoy a los palestinos a “mantenerse unidos y demostrar que sois capaces de crear un estado independiente”.

El resto de los países árabes también parecen confiar en que estos momentos difíciles pasen pronto como ha manifestado el propio secretario general de la Liga Arabe, Amro Musa, que, en conversación telefónica mantenida con el líder palestino le expresó su confianza en que, bajo su dirección, la ANP podrá superar la crisis.

Por su parte, Israel y su ejército siguen “a distancia” la crisis entre los palestinos, que de momento está concentrada en Gaza y no se ha extendido a las ciudades y pueblos de Cisjordania.

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