A pesar de que aún se mantienen algunos cortes de carreteras y de la promesa de los radicales de intensificar las protestas, existe un clima de calma luego de la crisis institucional del fin de semana que padeció Bolivia. El presidente Carlos Mesa anuncia mano dura con los bloqueadores, pero no se descartan tender puentes hacia el diálogo.
MESA OFRECE DIALOGAR
Aunque todavía permanecen algunos focos de conflictos, parece que la tensión
empieza a rebajarse en Bolivia después de los últimos acontecimientos, que
finalizaron con la ratificación del presidente Carlos Mesa. Si bien ayer se
mantenían cortadas varias carreteras, el Gobierno boliviano ha comenzado a
aplicar la ley a los rebeldes que bloqueaban algunas rutas. Al mismo tiempo, el
presidente Mesa ha lanzado una invitación a los líderes radicales para comenzar
a dialogar.
El viceministro de Justicia Carlos Alarcón ha emitido una
“resolución administrativa” para que los fiscales apliquen acciones legales
contra las bloqueadores por “violación” al derecho a la libre
circulación.
El presidente Carlos Mesa se mostró rotundo (“vamos a
trabajar con la justicia para que estas personas sean juzgadas y llevadas a la
cárcel”) pero conciliador, y lanzó una oferta de diálogo a los radicales para
devolver la calma al país. En este sentido, Mesa tendió puentes con el líder
cocalero y diputado Evo Morales tras recriminarle el pasado domingo porque sus
seguidores mantienen cortadas varias rutas.
La cosa no está fácil, pues
la alianza entre Morales y los dirigentes indígenes y sindicales ha prometido
más protestas, así como una batalla frontal al gobierno de Mesa hasta que
promulgue una ley de hidrocarburos que incremente las cantidades que pagan las
empresas extranjeras para explotar los recursos del país.
No obstante,
Carlos Mesa no se rinde y tiende una mano a Morales para alcanzar un
entendimiento: “Si Evo Morales siente que lo he ofendido en lo personal, que lo
he injuriado o que he cometido un exceso, le pido disculpas públicamente”,
señaló.
Mesa lanzó ese gesto después que Morales anunciará la
radicalización de las protestas, mientras el dirigente de la Central Obrera
Boliviana (COB), Jaime Solares, también amenazaba con endurecer las
protestas.
De momento, la invitación a un diálogo no ha sido rechazada
por Morales, pero exigió que también participen sus nuevos aliados políticos, el
dirigente campesino Felipe Quispe y Solares, otrora sus
adversarios.
Simultáneamente, la Cámara de Diputados intenta acercar
posiciones entre el Poder Ejecutivo y el Movimiento al Socialismo (MAS), el
partido de Morales, sobre la ley de hidrocarburos que es el caballo de batalla
de unos y otros después del pacto que firmaron Mesa y los partidos
políticos.
Hoy por hoy, las numerosas protestas han dejado cuantiosas
pérdidas. Un informe del Ministerio de Desarrollo Económico indicó que las
exportaciones han caído en 10% en enero, mientras que por cada día de corte de
rutas el país pierde 13,8 millones de dólares.
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