Política

La UE alerta sobre la ralentización del PIB europeo aunque mantiene la prevision de 2004

El crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en los países de la zona euro en el tercer trimestre de 2004 fue “ligeramente inferior a lo previsto”, con un 0,3%, frente al 0,5 de los tres meses anteriores, aunque se mantiene la previsión del 2% para el conjunto del año.

ESPAÑA PIERDE COMPETITIVIDAD
Según el informe trimestral de la economía de la eurozona, hecho público a la
prensa por la Comisión Europea, esta ralentización se ha producido tras un
primer semestre en el que la evolución de la economía fue más favorable de lo
previsto y además la actividad no se ha reducido en todos los países.


Respecto al último trimestre del año, el análisis anuncia un crecimiento
“apagado”, marcado por un descenso de la confianza entre los empresarios. Esto
se equilibra con las buenas noticias en el área de las inversiones y por el
hecho de que ciertos indicadores han registrado mejores resultados de lo
previsto en septiembre y octubre, principalmente las ventas al detalle y los
nuevos pedidos en la zona euro y la producción industrial en Francia y Alemania.
En cuanto a la reciente evolución de los tipos de cambio, el estudio destaca que
la apreciación del euro respecto al dólar se debe sobre todo a la debilidad de
la moneda estadounidense y que las variaciones han sido claramente menos
pronunciadas que frente a otras divisas. El tipo de cambio efectivo real, medida
importante de la competitividad que tiene en cuenta la evolución de las tasas de
cambio y los costes, es ligeramente superior a la media del período 1995-2004,
señala el documento. Esto hace que el euro sea fuerte pero su nivel “está en
línea con sus fundamentos”, además de que la apreciación de la moneda única ha
podido reducir el impacto del alza en los precios del petróleo. El informe
analiza además las tendencias de las Inversiones Extranjeras Directas (IED) y
señala que la eurozona ha contribuido al aumento del flujo de éstas entre los
países que pertenecen a esta zona. Asimismo, las inversiones en el exterior de
esta zona no parece haberse producido en detrimento de las inversiones
interiores. Las entradas de IED en la zona euro pueden ser beneficiosas por el
aumento de inversiones, la mayor eficacia y las repercusiones tecnológicas que
suponen para toda la economía. Por otro lado, los flujos de la zona euro hacia
países terceros permiten a las empresas acceder a los mercados extranjeros y a
los consumidores conseguir bienes a menores precios. No obstante, el informe
señala que hay que vigilar el que la competencia en los mercados de productos
sea suficientemente fuerte para que los ahorros de costes realizados por las
empresas que invierten en el extranjero se repercuten en los consumidores.
Igualmente el que las políticas del mercado de trabajo ayuden a los trabajadores
despedidos a adquirir las competencias que necesitan para encontrar nuevos
empleos.

España pierde competividad

En todo caso, la apreciación
del euro ha provocado importantes pérdidas de competitividad en las economías
europeas, que sin embargo varían considerablemente de un país a otro. El informe
pone de relieve que España, Italia, Grecia, Irlanda y Portugal son los Estados
miembros que han registrado las mayores caídas de competitividad en los mercados
internacionales e intraeuropeos tanto a nivel de precios como a nivel de costes
desde 2002. En el lado contrario se situaron Austria, Bélgica, Luxemburgo y
Alemania, que experimentaron sólo pérdidas limitadas. No obstante, el informe
destaca que la pérdida de competitividad de España no se tradujo en un retroceso
de cuota de mercado, sino todo lo contrario. Entre 2002 y 2004 casi todos los
Estados miembros de la zona euro perdieron cuota de mercado excepto Alemania y
España, que ganaron terreno. “En el caso de España esto es una observación
sorprendente ya que el país ha experimentado uno de los deterioros más graves de
la competitividad internacional de todos los Estados miembros de la zona euro”,
subraya el texto. Tampoco el director general de Asuntos Económicos pudo
explicar esta contradicción aunque advirtió de sus efectos a largo plazo.
“España ha perdido competitividad en todos los indicadores, pero eso no lo vemos
en la evolución de la cuota de mercado. Lo estamos siguiendo de cerca pero no lo
podemos explicar de momento. Estamos un poco preocupados de que la pérdida de
competitividad acabe repercutiendo en las exportaciones, pero hasta ahora no es
el caso”, dijo Regling.

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