La Unión Europea ha acordado aumentar su ayuda a los países pobres con la intención de que puedan alcanzar las metas de Naciones Unidas y, de paso, servir de ejemplo para que otros países ricos también se animen.
A MODO DE EJEMPLO
Con la intención de lograr que cumplan las metas de Naciones Unidas, los estados
miembros de la Unión Europea han llegado al acuerdo de hacer un esfuerzo para
incrementar sus niveles de ayuda a los países más pobres. El comisario europeo
para el Desarrollo, Louis Michel, lo ha expresado gráficamente al señalar que
“si lideramos el camino, si mostramos que estamos comprometidos y que somos
ambiciosos a este extremo, entonces otros socios internacionales se verán
obligados, creo, a seguir el ejemplo y movilizar recursos adicionales”.
En la actualidad, sólo cuatro países de la Unión Europea (Luxemburgo,
Holanda, Suecia y Dinamarca) estaban destinando el 0,7% de su Renta Nacional
Bruta a este objetivo. Esta es la cifra que la ONU ha fijado como objetivo que
los países debían alcanzar antes de 2015. Ahora los ministros de Desarrollo de
los 15 países más ricos se han propuesto el reto de llegar al 0,5% de cara a
2010 para poder alcanzar el 0,7% en 2015.
De hecho, Francia, España,
Bélgica, Finlandia y Reino Unido ya elaboraron sus propios cronogramas
individuales para lograr la meta propuesta por la ONU. Otros países como
Alemania, Italia y Portugal no lo tienen tan claro, y ya han advertido que
podrían tener dificultades para asumir los costes. Por su parte, los 10 nuevos
integrantes de la UE se han impuesto como objetivo paralela alcanzar el 0,17%.
Por otro lado, algunas organizaciones de asistencia como Intermon Oxfam
han señalado que el incremento de la ayuda de la UE, sin duda, supone una
especie de presión para que otros países industrializados como Estados Unidos,
Japón y Canadá se vean en cierto modo obligados moralmente a elevar sus gastos
de ayuda al desarrollo.
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