Política

La UE pide un tratado ambicioso en su 50 aniversario

La canciller alemana, Angela Merkel, que ocupa la presidencia rotatoria de la UE, comienza este fin de semana su campaña para relanzar un tratado constitucional, en una cumbre que festeja los 50 años de la firma del Tratado de Roma.

Los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 Estados miembros se reunieron en Berlín
El primer ministro más antiguo de Europa ha animado a la Unión Europea a que concluya un ambicioso tratado de reformas para final de año, mientras los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 Estados miembros se reunían el sábado en Berlín para celebrar el 50 aniversario de su creación.

El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, dijo a la radio alemana que de acuerdo con un “calendario ideal”, el borrador del nuevo tratado podría terminarse durante la presidencia
de Portugal, en la segunda mitad de 2007.

La canciller alemana, Angela Merkel, que ocupa la presidencia rotatoria de la UE, comienza este fin de semana su campaña para relanzar un tratado constitucional, en una cumbre que festeja los 50 años de la firma del Tratado de Roma, que dio lugar a la Comunidad Económica Europea.

En toda Europa se están llevando a cabo distintos actos para conmemorar esta fecha, pero será la capital alemana la anfitriona de dos días de celebraciones callejeras, con museos y clubes nocturnos abiertos toda la noche.

Hoy Merkel revelará la “Declaración de Berlín,” un documento sobre los valores y logros europeos que espera genere un nuevo ímpetu hacia la unidad europea, después de que los votantes franceses y holandeses rechazaron en 2005 el primer tratado constitucional de la Unión.

El documento de dos páginas, al que Reuters tuvo acceso, fija 2009 como fecha límite para tener una “base común renovada”, término que se refiere a las reformas institucionales que darían a la UE un presidente y un ministro de Asuntos Exteriores de larga duración, un sistema de toma de decisiones más simple y mayor peso al Parlamento Europeo y a los nacionales.

Sin embargo, demostrando las profundas divisiones acerca de cómo avanzar, la declaración no hace una referencia específica a la Constitución y evita hacer mención a futuras ampliaciones, un factor clave detrás de los votos negativos de los franceses y holandeses.

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