Un residente de Shanxi que adquirió una entrada de alto precio para la ceremonia de apertura en la primera ronda de ventas ha decidido venderla por Internet a un precio fijo de 30 veces su valor, de 5.000 yuanes.
Demanda descontrolada
Los chinos están ignorando las advertencias de que no se aprovechen de la enorme demanda de entradas para los Juegos Olímpicos de Pekín, y los asientos para la ceremonia de inauguración alcanzan en Internet los 150.000 yuanes (unos 13.900 euros).
Los organizadores de los Juegos anunciaron el mes pasado que las entradas para las ceremonias de apertura y clausura pueden transferirse una vez, pero que “cualquier reventa de entradas para los Juegos con ánimo de lucro (…) es ilegal”.
“La gente que incurra en una actividad ilegal sufrirá un firme castigo acorde con la Ley Penal de la República Popular de China”, afirma un comunicado publicado en la página oficial de los Juegos.
Pero el mensaje no parece haber calado demasiado hondo.
Un residente de Shanxi que adquirió una entrada de alto precio para la ceremonia de apertura en la primera ronda de ventas ha decidido venderla por Internet a un precio fijo de 30 veces su valor, de 5.000 yuanes.
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