Las malas condiciones climatológicas amenazan de nuevo con provocar desastres en el estado de Santa Catarina, devastado en los últimos días por las intensas inundaciones que han provocado 110 muertes, según la agencia de Defensa Civil de Brasil.
La policía intenta detener los saqueos
Los derrumbes e inundaciones han provocado, además, el desplazamiento de casi 79.000 personas y ha afectado a un total de 1,5 millones.
Los equipos de rescate estiman que el número de víctimas podría aumentar de forma considerable, ya que una gran cantidad de personas permanece aún desaparecida.
Las últimas cuatro víctimas, entre ellas una niña de 10 años, habían sido evacuadas de su hogar en el área más afectada de Ilhota, pero, a pesar de advertencias de peligro, decidieron regresar.
Las fuertes lluvias de estos meses han llevado a cerca de 4.000 deslaves en el estado sureño, generando cortes de energía y enterrando cientos de hogares y muchos caminos bajo ríos de lodo.
Los equipos de rescate se encargan de transportar a los supervivientes varados a lugares más seguros, mientras que cientos de soldados del Ejército y policías se dedican a distribuir medicamentos y comida y a detener los saqueos que estallaron en algunos pueblos.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha autorizado 880 millones de dólares en fondos de ayuda de emergencia esta semana, después
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