Las diferencias en torno a las políticas de cohesión siguen dividiendo a los 25 de cara al próximo marco financiero (2007-2013). España, Grecia, Portugal y los diez nuevos Estados miembros piden un “reparto justo” y una atención especial a los recién incorporados.
ESPAÑA PIDE UN REPARTO JUSTO
Los 25 siguen sin avanzar en torno a los diferentes niveles de gasto que
proponen unos y otros. Así lo reconoció ayer la Presidencia holandesa de la
Unión Europea , de modo que el capítulo de las políticas de cohesión se
convierte en el “aspecto clave” que hay que trabajar de cara a las perspectivas
financieras para el período 2007-2013. Ya han empezado a darse pasos en este
sentido, aunque el avance, de momento sigue siendo lento. Ayer se reunió el
Consejo de Ministros de Economía y Finanzas (Ecofin) para tantear la situación
antes de la próxima cumbre europea, pero cuesta resolver las
diferencias.
Por el momento, España, Grecia, Portugal y los diez nuevos
Estados miembros ya se han mostrado a favor de lograr un acuerdo de cara al
primer semestre de 2005, que estará bajo la Presidencia de Luxemburgo.
Los principales obstáculos pasan por superar las divergencias entre los
países contribuyentes netos (Francia, Alemania, Holanda, Suecia, Austria y
Dinamarca) y los países de la cohesión, entre los que se encuentra España. Los
primeros reclaman un restrictivo presupuesto del 1% del PIB, mientras los
segundos piden como mínimo un 1,24%. Ahora se suma a estas diferencias otras
posturas intermedias que señalan presupuestos del 1,1%. La Presidencia holandesa
no omite estas diferencias de criterio y reconoció que existen posturas
distintas “sobre el nivel de gasto”.
Pero el capítulo que está generando
más discrepancias es el de la cohesión, “el aspecto clave para que se llegue a
un acuerdo general”. Entre tanta diferencia, un punto en común: respetar los
intereses de los nuevos Estados miembros. Algunos países como Holanda, Reino
Unido o Suecia ya han promovido la eliminación de las ayudas estructurales a las
regiones para establecer un criterio estatal. Esto es, en vez de contabilizarse
la renta media de las regiones a la hora de distribuir ayudas, se contabilizará
la de los Estados miembros. Malas noticias para España, que quedaría fuera de
los fondos, así como Grecia y Chipre, ya que su media supera el 75% de la media
comunitaria.
Atención particular a los nuevos
Estados miembros
En cualquier caso, España, Grecia y Portugal se
han sumado a los diez países recién incorporados a la UE para difundir una carta
conjunta en la que reclaman “recursos suficientes” para mantener la política de
cohesión en el período 2007-2013. Los trece países reclaman que se preste “una
atención particular a la financiación adecuada de las necesidades de los nuevos
Estados miembros desde 2007”, para poder atender “las ambiciosas metas” del
nuevo Tratado Constitucional de la UE. Sin embargo, la misiva también reivindica
un reparto “justo” de los recursos que permita “continuar garantizando un
proceso de convergencia sostenible y alcanzable en todos los Estados miembros”.
Los trece países recuerdan también que los resultados positivos de la
política de la cohesión son evidentes e insisten en que estas políticas seguirán
siendo el principal objetivo en la integración de la UE y fundamentales para
asegurar el éxito de la ampliación. Los países firmantes de la carta abogan por
lograr un acuerdo durante la Presidencia de Luxemburgo, conscientes de que en el
segundo semestre de 2005 –con presidencia británica– será mucho más
complicado, y cualquier retraso en este sentido podría demorar la llegada de
fondos en 2007. No en vano, Reino Unido ya ha declarado que prefiere que la
negociación no concluya en el primer semestre. Cualquier dilación en las
negociaciones podría incrementar la presión sobre los países receptores de
fondos, que se verían obligados a rebajar sus aspiraciones.
Esta nueva
iniciativa trata de contrarrestar la que lanzaron hace un año los países
contribuyentes netos. Francia, Alemania, Holanda, Suecia, Austria y Dinamarca
defendían en su día un presupuesto limitado al 1%. De momento, estos treces
países han tomado cartas en el asunto, y en breve podrían sumarse otras
delegaciones como Bélgica o Finlandia.
Sea como fuere, y al margen de
las diferencias, el ministro de Economía del Gobierno español, Pedro Solbes,
considera que el debate celebrado en torno a las perspectivas financieras puede
resultar “muy útil para insistir en la necesidad de un reparto equitativo de las
cargas de la política de cohesión”. Por su parte, el ministro español defendió
una reducción gradual de los fondos y no automática, con el objetivo de evitar
que la regiones calificadas como pobres (Objetivo 1) no se vean afectadas tan
drásticamente por el recorte de ayudas regionales al cambiar de estatus en el
próximo marco financiero.
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