Europa, Política

Lecciones de Cataluña

El resultado de la consulta ilegal realizada en Cataluña el domingo pasado permite una conclusión maciza: el independentismo suma bastante menos de lo que se temía, pero monopoliza hoy el espacio soberanista que antes compartía con tendencias menos radicales.


El soberanismo reúne diversas tendencias que van desde el independentismo a secas hasta propuestas de mayor autonomía sin llegar a la ruptura con España. Ese espacio está representado por cuatro fuerzas: Convergencia y Unión, Esquerra Republicana, ICV y CUP. De un tiempo a esta parte, el independentismo ha ido quitándole espacio a los moderados pero no estaba claro cuánto. Ahora lo está: de los 2,3 millones de personas que salieron a votar, 1,8 millones -un 80%- votaron a favor de la independencia, mientras que sólo 4,5% lo hicieron por la creación de un Estado catalán sin independencia.


Esa batalla, por lo tanto, la ha ganado el independentismo, reflejo de cómo el consenso se ha desplazado desde el soberanismo moderado hacia la ruptura con España. Papel clave en esto es el que ha jugado Convergencia, el hermano mayor de la gobernante coalición Convergencia y Unión, que se ha decantado por el independentismo después muchas décadas de soberanimo moderado. O quizás sea más acertado decir que el salto de Convergencia al independentismo ha sido reflejo del que ha dado el soberanismo social, evidente desde 2012.
 
Pero esta es sólo una de las dos cosas importantes en juego. La otra es la pugna entre independentistas y no independentistas. Y aquí el resultado no ha sido el que temía España: salió a votar sólo un 37% del censo y los 1,8 millones de votos independentistas representan casi un calco de la suma de los votos que obtuvieron las cuatro fuerzas soberanistas en 2012. Por lo tanto, avanza el independentismo dentro del soberanismo, pero se estanca en la sociedad en su conjunto.
Esto ha dado pie a que Mariano Rajoy, desde Madrid, luego de tres días de silencio, saliera con una mezcla de alivio y renovado brío a decir que la consulta fue un “rotundo fracaso”, que “dos tercios no votaron” y que se trató de un “acto de propaganda”.


¿Sale reforzado o debilitado el Presidente catalán, Artur Mas? Sin duda, reforzado en lo inmediato porque su objetivo más urgente no es que haya una mayoría independentista sino tener el liderazgo del soberanismo. Sólo así puede evitar que Esquerra Republicana, que está adelante en las encuestas, capture el poder en detrimento suyo. Es pronto para saber si, al convertirse en el héroe del independentismo con su decisión de seguir adelante con la consulta ilegal yexponerse a un proceso judicial, ha logrado parar la hemorragia de votos hacia Esquerra. Pero todo apunta a que ha recuperado la fuerza que venía perdiendo.


Ahora el foco se traslada a Madrid, donde Rajoy gana algo de margen de maniobra después de muchas semanas a la defensiva. Pero su problema ya no es Artur Mas sino el Psoe y su líder, Pedro Sánchez, que piden cambiar el Estado de las Autonomías por un sistema federal, reforma constitucional mediante. El Psoe está varios puntos por delante del PP, es decir del gobierno, al que los escándalos de corrupción están afectando mucho. La presión de los socialistas para que Rajoy responda al independentismo catalán con una reforma constitucional que dé más autonomía a esa región clave de España está complicándole mucho la vida al Presidente español: acrecienta la percepción de inmovilismo y falta de imaginación por parte del oficialismo para hacer frente a un movimiento que, sin ser mayoritario, es considerable en Cataluña.

Publicado en La Tercera

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