En un comunicado que suena a sentencia final, exigen que en 48 horas se paguen 5 millones de dólares y se acepte la tregua propuesta por Bin Laden.
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Miércoles, 11 de marzo 2026
En un comunicado que suena a sentencia final, exigen que en 48 horas se paguen 5 millones de dólares y se acepte la tregua propuesta por Bin Laden.
NUEVO ULTIMÁTUM
Hay “motivos serios para creer” en “una solución positiva”. Con estas palabras
el ministro francés de Exteriores, Michel Barnier, se refería a la crisis de los
dos periodistas secuestrados en Irak. A pesar de ellas, la incertidumbre
continúa.
El ministro, tras una gira de varios días en la región, informó
al presidente Jacques Chirac de las gestiones llevadas a cabo durante “la
primera parte de su misión por Oriente Medio”, que le llevó la pasada semana a
Egipto, Qatar y Jordania, y se mostró “dispuesto a volver a la región en
cualquier momento”. Explicó que Francia “trabaja con toda su energía, con sangre
fría, con prudencia y discreción”, que, según dijo, son “condiciones necesarias
para su seguridad”.
No ha faltado quien quiso sacar rédito político tanto
al secuestro como a las acciones llevadas a cabo para alcanzar la liberación de
los secuestrados. Así por ejemplo, el jefe del Gobierno, Jean-Pierre Raffarin,
felicitó al presidente por los numerosos apoyos obtenidos en la crisis,
especialmente del mundo árabe y musulmán: “se los debemos a Chirac y a su
política”.
Parece que la movilización del mundo musulmán contra el
secuestro convenció a los captores a poner en libertad a los colaboradores de
“Radio France International” y “Le Figaro”, motivo por el que se aseguró que
habían pasado a manos de otro grupo insurgente.
Tras mostrarse
“optimista sobre su liberación”, Mohamed Bechari, miembro de la delegación del
Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) que viajó a Bagdad, reveló hoy en la
emisora “France Inter” su “preocupación” sobre “la entrega de los rehenes”.
Bechari recordó que fue el Comité de los ulemas musulmanes iraquíes, la
principal organización representativa de la comunidad suní en Irak, la que “nos
aseguró que estaban vivos y la decisión del Ejército Islámico de Irak de
liberarlos”.
Cambio de actitud
Los
principios de republicanismo, igualdad, fraternidad y respeto por el otro en los
que dice la diplomacia francesa que ha basado toda su frenética actividad de
estas últimas semanas en el mundo árabe, parece que finalmente no han sido bien
entendidas. Incluso parece que las palabras de loa de Raffarin han sido
demasiado prematuras, en un momento en el que el mismo ejecutivo francés pide y
ruega que se tenga paciencia.
Los captores exigían en un principio que
Francia revocara la ley que prohíbe el uso del velo islámico y otros símbolos
religiosos en las escuelas públicas y que entró en vigor el pasado jueves.
En un reciente comunicado difundido por Al Yazira, y cuya autenticidad
no ha podido ser confirmada en el momento de escribir estas líneas, los
secuestradores de los dos periodistas franceses han impuesto tres nuevas
condiciones para liberar a sus rehenes, y dieron a París 48 para cumplirlas. En
la nota, colgada en una página en Internet y firmada por el “Ejército Islámico
en Irak”, se exige que Francia pague un rescate de cinco millones de dólares, la
aceptación de una tregua recientemente propuesta por Osama bin Laden a Occidente
y la ruptura de relaciones comerciales y militares con el Gobierno de Irak.
También insiste en que el Gobierno francés “se comprometa a no participar en
operaciones militares o comerciales en Irak”.
“Estas son nuestras
peticiones. Tenéis 48 horas para aceptarlas”, añade el documento, escrito en
árabe con algunas faltas ortográficas, y titulado “Ejército Islámico, último
plazo, estas son nuestras peticiones”. El comunicado aparece firmado por “el
comandante superior del grupo” en la página web ´www.islamic-minbar.com´.
En el comunicado se indica que los secuestradores pensaban liberar a los
dos reporteros Christian Chesnot y Georges Malbrunot, pero cambiaron de opinión
después de que las tropas estadounidenses atacaran en los últimos días la
localidad de Latifiya, a 45 kilómetros al sur de Bagdad. “No nos ataquéis como
hicisteis en Latifiya cuando pensábamos entregarlos”, advierte la nota. Les ha
faltado culpar de falta de aptitud a los servicios secretos de los aliados por
no ser capaces de leer sus pensamientos o quizás estén calibrando la utilidad de
usar a los secuestrados extranjeros como escudos humanos.
Sin embargo,
la asociación “Amistades franco-iraquíes” acusó hoy a las fuerzas de EEUU de
“haber puesto en peligro, a sabiendas”, la vida de los reporteros, al lanzar una
ofensiva “con ejecuciones y varios cientos de arrestos en la zona de
Latifiya-Mahmudiya, donde los dos periodistas fueron secuestrados y donde
podrían ser liberados”. Habría que saber en qué otros sitios podrían haber sido
liberados.
El primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, ha dicho
que “no está constatada” de momento la validez del comunicado. Ha añadido que es
“preocupante” la situación de los rehenes y que la de sus familiares es “muy
difícil”.
Pero recalcó que “nada hoy pone en entredicho la confianza que
tenemos en un desenlace favorable”, si bien matizó que “el caos en Irak nos
impone la máxima prudencia”. Lo cierto es que hace más de 48 horas que no hay
pruebas de que los rehenes sigan vivos y sean “bien tratados”, como afirmaba el
jueves pasado el ministro de Asuntos Exteriores francés.
Ajenos a los
entresijos de las negociaciones que se han llevado (y se llevan) a cabo, los
términos de este nuevo comunicado parecen más bien una sentencia de muerte,
dictada por curiosos ideales que necesitan ser alimentados con algo más que pan
y leche. En este desbarajuste mental que están demostrando tener los
fundamentalistas islámicos, cabría preguntarse qué nuevas y loables acciones van
a seguir aplicando a los pocos países que les han guardado las espaldas o, al
menos, se han enfrentado con sus enemigos, como ha sido el caso de Francia.
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