Política

Límite a subvenciones y aranceles, claves del acuerdo de la OMC

El acuerdo contempla la liberalización comercial en agricultura, bienes industriales y servicios, y da el golpe de gracia a los subsidios agrícolas en los países ricos.

HISTÓRICO PASO ADELANTE
Con el fantasma del fracaso de las conversaciones de Cancún en septiembre del
año pasado, esta ronda de negociaciones de Ginebra se ha llevado a cabo en medio
de grandes temores sobre el futuro de las mismas e incluso sobre el futuro del
multilateralismo en el comercio.

Ciento cuarenta y siete países, ricos y
pobres, han alcanzado un difícil acuerdo que salva la Ronda de Doha de la
Organización Mundial de Comercio (OMC) y marca las pautas generales que deberá
seguir la liberalización del comercio mundial en los próximos años.

Uno
de los artífices del acuerdo, el canciller brasileño, Celso Amorim, destacó el
papel desempeñado por el G-20, capitaneado por su país y la India, que mantuvo
diversas reuniones a puerta cerrada con Estados Unidos y la Unión Europea para
equilibrar la versión final del acuerdo marco en beneficio del mundo en
desarrollo.

Por ahora el acuerdo de Ginebra prevé únicamente que los
Estados “multipliquen sus esfuerzos” para conseguir un resultado con vistas a la
próxima conferencia ministerial de la OMC que se celebrará en Hong-Kong en
diciembre del 2005.

Contenido del
acuerdo


“Estamos al 50% de las negociaciones. La estructura de la
casa, que deberíamos haber construido en Cancún, la hemos edificado esta semana
en Ginebra, pero queda mucho trabajo por hacer”, admitió el representante de la
UE, Pascal Lamy.

El texto es más una declaración de buenas intenciones
que un acuerdo técnico. Según el secretario de Comercio de Estados Unidos,
Robert Zoellick, el vehículo de la OMC está en marcha y quedan por marcar “los
límites de velocidad”.

Se compromete por primera vez a la Unión Europea
a eliminar sus subvenciones a las exportaciones agrícolas e impone paralelamente
estrictas limitaciones a los créditos a la exportación de Estados Unidos.


Se permite a Washington reclasificar sus multimillonarias ayudas
internas no ligadas a programas de recorte de producción, si bien, por presión
de los países pobres, fija limitaciones y establece que los criterios habrán de
negociarse en una fase posterior.

Los países desarrollados y en
desarrollo podrán designar un número determinado de productos “sensibles” que
podrán seguir protegiendo con aranceles más elevados que la media.

Una
novedad es el lanzamiento de negociaciones sobre facilitación del comercio o
agilización de trámites aduaneros, a la que se habían resistido muchos países en
desarrollo de África y Asia, aunque no se superaron las divergencias en el
acceso a mercados para los productos industriales, sector en el que los países
en desarrollo han resistido hasta ahora las presiones de los desarrollados para
que acepten drásticos recortes o incluso eliminación de aranceles.

Para
los observadores y participantes en la reunión, el acuerdo es “histórico” porque
prevé por primera vez negociaciones destinadas a fijar una fecha límite para
eliminar las subvenciones a las exportaciones agrícolas, un método usado por los
países industrializados que merma la competitividad y hunde en la pobreza a los
productores del sur.

La postura de la Unión
Europea


Tras escuchar el análisis de los comisarios de Comercio,
Pascal Lamy, y de Agricultura, Franz Fischler, sobre el texto, los ministros de
Comercio de la Unión Europea, reunidos en sesión extraordinaria en Ginebra,
saludaron las “considerables mejoras” respecto de versiones anteriores. “Si el
borrador de la OMC se queda tal cual, una mayoría arrolladora de las
delegaciones aprobaría el texto como resultado final y como una buena base para
mantener el impulso de las negociaciones de Doha”, explica el comunicado.


La Unión Europea confirmó que en las próximas negociaciones mantendrá su
actual enfoque de la ronda de Doha, “basado en una agenda amplia que incluya una
liberalización comercial ambiciosa, un refuerzo de las reglas comerciales y una
mayor integración de los países en vías de desarrollo”.

Los ministros
reconfirmaron la importancia de alcanzar un resultado “equilibrado” al final de
la ronda, y animaron a la Comisión, que negocia en nombre de los Veinticinco, a
centrar sus esfuerzos negociadores futuros en “los intereses ofensivos de la
UE”.

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