Ambos candidatos esperan cerrar alianzas con las terceras fuerzas incluidos partidos de extrema derecha y del bloque ultraortodoxo. La meta, garantizar el apoyo de al menos 61 diputados cuando el presidente, Simón Peres, convoque la ronda de consulta para designar al primer ministro.
La formación del Gobierno
Los líderes del Likud, Benjamín Netanyahu, y del Kadima, Tzipi Livni, han acelerado los contactos políticos para conseguir del jefe del Estado el encargo de formar gobierno, a la espera de los resultados oficiales de las elecciones.
Ambos candidatos esperan cerrar alianzas con las terceras fuerzas incluidos partidos de extrema derecha y del bloque ultraortodoxo. La meta, garantizar el apoyo de al menos 61 diputados cuando el presidente, Simón Peres, convoque la ronda de consulta para designar al primer ministro.
La ley electoral israelí concede al jefe del Estado la función de nominar al primer ministro y, aunque la tradición política suele adjudicar el cargo al candidato vencedor de las elecciones, en este caso Livni, que obtuvo sólo un escaño más que Netanyahu, no parece tener el suficiente respaldo en la cámara parlamentaria.
La ronda de consultas del presidente con los líderes políticos comenzará el lunes y hasta entonces ambos candidatos pueden ir adelantando las negociaciones políticas.
La tácticas de Livni y Netanyahu
Livni trata de convencer a sus interlocutores de partidos ortodoxos que la jefatura del gobierno debe quedar en manos del partido más votado y despliega ante ellos la posibilidad de un gobierno de unidad nacional bajo su dirección.
Generalmente las negociaciones suelen comenzar después de hacerse el encargo de gobierno al vencedor, pero han sido adelantadas por el virtual empate entre los candidatos y el hecho de que Netanyahu cuente con más apoyo.
“No hay más remedio que al llegar a Peres le presenten un producto finalizado, una imagen clara de la próxima coalición, incluso a medio cocinar”, escribe el veterano periodista Dan Margalit en su columna.
Los resultados de las elecciones benefician a Netanyahu, pero Livni también tiene matemáticamente la posibilidad de formar gobierno. Depende para ello de que el partido ultraderechista Israel Beitenu, tercera fuerza política con 15 diputados, se salga de su esfera ideológica.
El líder de ese partido, Avigdor Lieberman, que la noche electoral dijo preferir a Netanyahu como primer ministro, se mantiene por ahora distante de ambos para tratar de arrancarles las mayores concesiones.
Su aspiración es ser ministro de Defensa, un cargo que le niegan tanto el líder del Likud como la del Kadima. A cambio estudian la posibilidad de ofrecerle la cartera de Finanzas, una de las que tradicionalmente queda en manos del partido mayoritario en la coalición de gobierno.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR